El ABC del Béisbol

Farrell y sus couches, claves en la transformación de los campeones Medias Rojas
Farrell y sus couches, claves en la transformación de los campeones Medias Rojas

Hace un año, los Medias Rojas de Boston abrieron el Fenway Park para Halloween. Niños disfrazados caminaron cerca de la franja de advertencia en los jardines. Hubo magos y globos. Will Middlebrooks, Rich Gedman y Wally “El Monstruo Verde” recibieron a los aficionados. El jueves, en las primeras horas del 31 de octubre, el Fenway estaba abierto de nuevo. Durante un rato, una bruma envolvió el terreno, como la niebla de un cementerio en una espeluznante noche de otoño. Era una escena adecuada para un exorcismo.

“Cuando aparecieron los fuegos artificiales en la presentación del trofeo, cuando el parque quedó cubierto por humo, fue algo completamente surreal”, indicó el mánager John Farrrell. “Estar en esta posición, dado de dónde venimos, reflexionando sobre lo que pasaba hace un año, muchas cosas sucedieron en 13 meses”.

En una temporada mágica, escribió Tyler Kepner, de The New York Times, los Medias Rojas demostraron que los eventos macabros de septiembre de 2011 a septiembre de 2012 fueron sólo un tropezón en una década de dominio. Cambiaron a dos mánagers y a un gerente general, dejaron ir un boleto a los pléiofs y se estrellaron en el último lugar de la División Este de a Liga Americana. Ahora, acaban de conquistar su tercer cetro en 10 temporadas.

“Hay mucha gente en la organización, definitivamente los jugadores, pero otros –dueños, personal de oficina-, que atravesaron por momentos duros”, comentó el gerente general Ben Cherington, luego de la victoria en el sexto partido de la Serie Mundial. “Nos ganamos las críticas y estoy muy feliz por el grupo que pasó por eso y ahora está mucho más feliz”.

Farrell no sufrió esa caída en Boston. Atravesó por sus propios problemas en Toronto, al guiar a los Azulejos a dos irregulares campañas (154-170) en su primera experiencia como timonel. Pese a ello, los Medias Rojas lo buscaron desesperadamente para transformar al equipo que se desintegró bajo el mando de Bobby Valentine, quien no tenía historia en la organización. Farrell sí. Fue el couch de pitcheo de Terry Francona de 2007 a 2010, y antes de eso pasó cinco años como director de desarrollo de jugadores de los Indios de Cleveland.

Esos trabajos, así como el hecho de que fue lanzador de Grandes Ligas, convirtieron a Farrell en alguien especialmente calificado para una franquicia de alto perfil con convicciones fuertes en la oficina y pítchers que buscaban estabilidad, agregó Kepner en su artículo. Los patirrojos cambiaron a un jugador de cuadro, Mike Avilés, a Toronto, por los derechos de Farrell.

“Fenomenal”, dijo Larry Lucchino, el president de los Medias Rojas, acerca de Farrell. “Trabajó de cerca con Ben Cherington y el departamento de operaciones de béisbol. Hubo una conexión muy real y esa fue otra importante lección”.

UN TENIENTE DE CONFIANZA

Su pésima temporada hace un año les permitió a los Medias Rojas empezar de nuevo y para ello fue clave un megacambio con los Dodgers de Los Angeles, que aceptaron asumir unos 260 millones de dólares en salarios por Josh Beckett, Carl Crawford y el mexicano Adrián González. Los tres veían a Boston como una carga, y Cherington, una vez que se fueron, importó siete agentes libres que vieron a su nuevo club como una oportunidad.

Para guiarlos, sin embargo, necesitaba a Farrell. Nadie cuestionó la ética de trabajo o intelecto de Valentine, pero en Farrell, Cherington tenía a un teniente en el que podía confiar plenamente.

“Cuando asumió el puesto, y de nuevo en el entrenamiento de primavera, sólo habló de mantener la concentración en el campo”, apuntó Cherington. “Lo más importante iba a ser el partido de esa noche. Vamos a estar tan bien preparados o mejor que cualquiera. Lo principal iban a ser los jugadores, exigiéndoles calidad, pero dándoles poder al mismo tiempo”.

“Eso no es fácil en la lucha de seis u ocho meses y lo logro. Hay que darle un gran crédito a él y a los que están a su alrededor”. Los patirrojos contrataron a un grupo de couches completamente nuevo para asistir a Farrell. Brian Butterfield, considerado un magistral couch del “infield”, ayudó a convertir a Mike Napoli en un primera base de tiempo completo que se convirtió en uno de los mejores en su posición en la liga. Greg Colbrunn, quien se pasó los seis años previos con el equipo de Clase A de los Yaquis en Charleston, llegó como couch de bateo, ayudando a una ofensiva que vio más lanzamientos que cualquier otro equipo en las Mayores. A pesar de establecer un récord de ponches en la postemporada y batear sólo .227 en octubre, los Medias Rojas vencieron a cada as que se enfrentaron: Matt Moore, David Price, Justin Verlander, Aníbal Sanchez, Max Scherzer, Adam Wainwright (dos veces) y Michael Wacha. En sus años como couch de pitcheo de Boston, Farrell había trabajado con Jon Lester, Clay Buchholz y John Lackey, y conocía sus personalidades y detalles de sus mecánicas. Su nuevo couch de pitcheo, Juan Nieves, impartió la visión del mánager sin problemas. “Tenemos la misma filosofía”, comentó Nieves luego del sexto encuentro. “Somos el agresor, atacamos la zona de straic y retamos a los bateadores que hagan swing. De eso halamos todo el año”. En el camino al campeonato, los patirrojos ganaron apoyándose en los fundamentos del juego: pitcheo, defensiva, labor de equipo y bateo oportuno.

Farrell señaló que de Francona aprendió la importancia de proteger a los peloteros de la mirada dura de la prensa. “En ciudades como Boston y Nueva York, hay muchas cosas que pueden sacarte de balance”, expresó. “Pero nos comprometimos a mantener esas distracciones en un mínimo y concentrarnos en lo que pasa en el campo”.

Los Medias Rojas mantuvieron abiertas las líneas de comunicación a través de juntas antes de cada serie. Los peloteros disfrutaron la convivencia, y todos los nuevos agentes libres tenían experiencia previa en postemporada. Salvo una ocasional plática motivacional en el dógaut, no se requirieron reuniones de emergencia. Los jugadores sabían cómo ganar y Farrell los dejó hacerlo.

“El (Farrell) es muy calmado”, dijo Napoli. “No hay pánico. Básicamente llegó y nos pidió llegar a tiempo y jugar duro. Todos sabemos cómo vigilarnos; tenemos muchos veteranos en esta casa club. No tuvimos una reunión de equipo. Nada. Todos queríamos ganar, salimos al campo y jugamos con unión, y somos campeones mundiales”.

TROUT, JUGADOR DEL AÑO PARA BASEBALL AMERICA

Sporting News, mediante el voto de jugadores, nombró en los últimos dos años a Miguel Cabrera como el jugador del año en la Gran Carpa. La revista Baseball America también le dio esa distinción al mismo pelotero en las últimas dos temporadas, pero en este caso se trata de Mike Trout, el jardinero de 22 años de los Serafines de Los Angeles. “Con su combinación de poder, velocidad y paciencia, que lo convierten en el jugador más completo de la actualidad, superó a dignos contendientes como el dodger Clayton Kershaw, el líder de efectividad de las Mayores en cada una de las últimas tres campañas, y el tigre Cabrera, el tres veces campeón de bateo de la Americana”, indica la publicación. Trout es el tercero en ganar este premio más de una vez; se une a otros que mezclaban poder y velocidad: Alex Rodríguez (2000, 2002, 2007) y Barry Bonds (2001, 2003, 2004).

Ecos de octubre.- Los Medias Rojas celebrarán el título con un desfile que saldrá del Fenway Park hoy a las 8 de la mañana (tiempo de Mérida)… A sus 31 años de edad, Jorge Cantú afirma que le queda mucho como pelotero activo, ya sea en México, Japón o Grandes Ligas, que sigue siendo su meta a esta altura de su carrera. Sin embargo, el jugador de cuadro mexicano también piensa desempeñarse en los medios de comunicación. Por segunda vez en los últimos tres años, “El Bronco” formó parte del equipo de transmisiones de Televisa para la Serie Mundial… Lo que viene para las Grandes Ligas es el periodo de agencia libre y entre los grandes nombres que estarían disponibles están Robinson Canó, Carlos Beltrán, Brian McCann y Ubaldo Jiménez. El campeón ya trabaja para tratar de retener a Jacoby Ellsbury y Napoli… La última vez que Boston se coronó en casa fue en la Serie Mundial de 1918, cuando Babe Ruth ganó dos juegos como lanzador… Los Cardenales tienen un futuro prometedor y una muestra es que impusieron el récord de pléiofs de entradas lanzadas por novatos… Matt Williams, ex couch de los Cascabeles de Arizona, fue presentado oficialmente como piloto de Washington… Cleveland dejó en libertad a su ex cerrador Chris Pérez y contrató de nuevo al toletero Jason Giambi… El couch mexico-americano Rick Rentería se entrevistó para el puesto de mánager de los Tigres de Detroit.

El numerito: Boston bateó .211 en la final, la cifra más baja para un campeón desde los Atléticos de 1974 (.211), pero su efectividad colectiva fue de 1.84.

BUENOS RESULTADOS DE LOS LEONES EN LIGAS INVERNALES

Aunque todavía los hermanos Arellano Hernández no son oficialmente los dueños de los Leones de Yucatán, el proyecto para hacer que la franquicia regrese a los primeros planos avanza a buen ritmo. Los Leones de Tecuala, sucursal del equipo en la Liga del Noroeste, que está bajo el mando de Juan Carlos “Canelo” Canizales y Daniel Fernández, que serán parte del cuerpo técnico de Matías Carrillo en 2014, son sublíderes con récord de 6-5, tras imponerse ayer a Santiago, 5-4, con triunfo de Jahir Pérez (1-1) y salvamento de Manuel Rodríguez. Asimismo, cinco peloteros de la organización y el mánager Plácido Pinto participarán en el Juego de Estrellas de la Academia de la LMB. Los jóvenes leones que participarán son el receptor Daniel Mercado, los jardineros Víctor Angulo y Walter Cirilo, así como los lanzadores Carlos Pech y Alexis Ruiz. El desarrollo de peloteros había perdido importancia en la cueva y desde el año anterior se reforzó esa labor.
En una entrevista con el Por Esto!, Erick Arellano, quien junto con su hermano Juan José debe ser nombrado oficialmente propietario de las fieras este martes durante una reunión de dueños de equipos en Cancún, afirmó que se buscará reforzar al club en puestos claves y cambiar la mentalidad. “Formaremos un equipo más competitivo, como se merece la gran y noble afición yucateca y se merece la historia del conjunto”, manifestó. Añadió que hay que mejorar la actitud de los jugadores, trabajar con ellos en su mentalidad, ya que se han acostumbrado a perder. “Reforzaremos al equipo con algunos jugadores de calidad y nombre, que aporten lo que ha hecho falta”. Comentó que “somos gente limpia y trabajadora, somos empresarios legítimos, los dueños de la Liga nos investigaron por mucho tiempo y se dieron cuenta de la legitimidad de nuestras empresas”. Confirmó que quieren tener un duelo con un equipo de Grandes Ligas y que están dispuestos a invertir en el Parque Kukulcán, “pero necesitamos la ayuda del Gobierno”. Los hermanos Arellano Hernández estarían por tierras yucatecas la siguiente semana.


División de honores: Ayer en la Liga Mexicana del Pacífico, los Naranjeros de Hermosillo del “Coyote” Carrillo, líderes con mara de 13-3, dividieron honores en Guasave. Los Algodoneros ganaron el primero de una doble cartelera, 5-1, y los Naranjeros se desquitaron7-1, apoyados en jonrón (5) de Luis Alfonso García, quien produjo tres carreras. El león José Orozco se fue de 3-1, con tres pasaportes (batea .400), para Mazatlán, que empató 5-5 en 14 actos con Los Mochis.
 

Se expande la Invernal: La Liga Invernal llevará partidos este fin de semana a Valladolid y Motul. Mañana, en éste último municipio, a las 13 horas, chocan Caimanes contra Pericos. El domingo, a las 13 horas en Motul, se enfrentan los líderes Indios y las Estrellas Yucatecas. Mañana, a las 13 horas en Umán, los Indios serán anfitriones de las Estrellas Yucatecas. En Liga Meridana de Invierno, mañana a las 14 horas en la Morelos, los Constructores (4-3), uno de tres equipos arriba de .500, tratarán de frenar a los imparables Senadores. En la Bojórquez, a las 14 horas, los Diablos recibirán a los Rookies.





 

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Del sótano al título de Serie Mundial: los Medias Rojas son los reyes de las Grandes Ligas
Del sótano al título de Serie Mundial: los Medias Rojas son los reyes de las Grandes Ligas

Parece que cada título de los Medias Rojas de Boston va a acompañado de otra gran proeza.

Hace nueve años, acabaron con la “Maldición del Bambino”, eliminando a los Yanquis de Nueva York en la Serie de Campeonato, después de ir abajo 0-3 y estar a tres autes de la eliminación frente a Mariano Rivera, antes de despachar a los Cardenales de San Luis en cuatro juegos. En 2007, se repusieron de un déficit de 1-3 en la final de la Liga Americana contra Cleveland para luego barrer a las Rocas de Colorado en el Clásico de Otoño.

El más reciente campeonato patirrojo, con el que pusieron a festejar a Boston como hace muchísimo tiempo no lo hacía, no fue la excepción. Del sótano a la cima.

Boston es dueño del peor porcentaje ganador (.426, en 2012) de cualquier equipo que ganó la Serie Mundial al año siguiente. Sí, la temporada anterior fue una pesadilla, pero este grupo de patirrojos demostró a lo largo del calendario, y en especial en la postemporada, su carácter indomable y espíritu a prueba de todo. De paso, ayudaron mucho a sanar a una ciudad que todavía se recupera de los bombazos durante su tradicional maratón.

Y en medio de todo estuvo David Ortiz, su símbolo, el temible cañonero e imparable en este Clásico, que fue nombrado el Jugador Más Valioso.

El final de este Clásico de las situaciones extrañas, de los más dramáticos y parejos de los últimos años, era predecible, sobre todo porque los campeones de la Liga Nacional nunca pudieron verse tan cómodos y seguros en la caja de bateo como lo hicieron en la temporada regular. Los pájaros rojos batearon .313 con corredores en base, .370 con la casa llena, .330 con corredores en posición de anotar y .305 con gente en posición de anotar y dos autes. Fueron considerados uno de los equipos más “clutch” de la historia. En octubre, y en especial en la Serie Mundial, todo cambió. La combinación del buen pitcheo de los Medias Rojas, que apretó en los momentos importantes a lo largo de los pléiofs, y las fallas de San Luis, negaron la posibilidad de que éste repita su campeonato de hace dos años.

El fantástico novato Michael Wacha hizo lo que pudo, pero la mejor ofensiva de las Grandes Ligas, la más paciente, la que más hace trabajar a los lanzadores, la que tiene todo tipo de recursos para salir adelante –robo de base, jonrón, lo que usted quiera-, terminó por abrumar al derecho de 22 años, que lanzó como un veterano en la postemporada.

San Luis pudo pegar primero en la segunda entrada. No lo hizo y los Medias Rojas aprovecharon para timbrar tres veces en el cierre de la tercera, ataque que hubiera bastado para la victoria, que al final fue de 6-1 en un sexto juego en el Fenway Park, donde el público estuvo expectante en todo momento; sentía a que el primer título en casa desde 1918 era inminente. Acabar con el llamado “Maleficio de Babe Ruth” fue grandioso para esta franquicia en 2004, pero igual lo es poner fin a una espera de casi un siglo sin saborear un cetro como local. En ese lapso, el Fenway fue escenario de muchos grandes partidos, emocionantes y legendarios, pero ninguno acabó como el de anoche.

GRAN GOLPE DE VICTORINO

Wacha cavó su tumba en la tercera, cuando le propinó un pelotazo a Jonny Gomes para llenar la casa con dos autes para Shane Victorino. El jardinero oriundo de Hawai es una de varias historias notables en este equipo; como varios de los que se integraron al club este año o ya estaban en él, había experimentado el éxito en su carrera –fue campeón con Filadelfia y parte de conjunto de los Filis que dominó la Nacional durante unos años-, aunque tenía algo que demostrar.

Y el veterano demostró esta campaña y anoche que le queda mucho. Con un obús al jardín izquierdo limpió las bases y encaminó a los locales al triunfo.

Al ver a un Wacha sacudido por primera vez en los pléiofs, los patirrojos propinaron el nócaut un episodio después. Un cuadrangular del torpedero Stephen Drew, quien había bateado muy poco en octubre, puso la pizarra 4-0. Sencillos remolcadores de Mike Napoli y Victorino acabaron con toda esperanza de los Cardenales.

En 2004 fue un grupo autodenominado “los idiotas” el que consiguió lo que parecía imposible. Ahora, fue una banda de barbones que no sólo dan la imagen de ser unos guerreros intimidantes que no se rinden, sino que así actúan en el terreno de juego.

EL IMPACTO DE ORTIZ

Tom Verducci, de Sports Illustrated, escribió que “Big Papi” Ortiz representa el espíritu de lucha de su equipo y la ciudad.

“ He jugado con muchas superestrellas”, comentó David Ross, cátcher de Boston, “pero nunca había estado con una superestrella a la que le importara tanto ganar como a David. Puede irse de 4-0, pero si ganamos, él es el más feliz”. “Llegó a la serie con un plan”, apuntó el couch de bateo Greg Colbrunn. “Y fue que ‘estoy listo para la recta’. No le puedes tirar una recta”.

“Estuvo tan encendido como lo puede estar alguien en esta época”, señaló Mike Matheny, mánager de San Luis. “Tratamos de hacer lanzamientos duros en situaciones difíciles, intentamos no pasarle nada bueno en ocasiones. Lo que definió todo es que ellos dieron batazos grandes en situaciones importantes y eso nos eludió esta vez”. Los Cardenales perdieron el Clásico en su casa, cuando arriba 2-1 en la serie perdieron partidos apretados de forma consecutiva, sin poder detener a Ortiz ni descifrar los lanzamientos del zurdo Jon Lester.

John Farrell, mánager de Boston, añadió Verducci, anticipó que a Matheny se le había gastado la paciencia y que no lanzaría a Ortiz en ninguna situación importante. Por eso, movió a Victorino de su acostumbrado puesto de segundo en el orden al sexto, “para ampliar la alineación detrás de David”. El movimiento dio grandes dividendos, cuando Victorino impulsó cuatro registros en la sombra de las bases intencionales al dominicano.

Los Medias Rojas fueron simplemente demasiado buenos para los Cardenales. Ya sea que retaran o no a Ortiz, iban a pagar las consecuencias. El orden al bate de Boston fue lo suficientemente productivo para respaldar a Ortiz. En cambio, los bateadores 6-7-8-9 de San Luis batearon .146, con ninguna impulsada en 82 turnos al bate. Los monarcas de la Nacional tendrán otras oportunidades en la Serie Mundial. Este año debutaron a varios de los mejores novatos en las Mayores y sus sucursales no dejan de producir talento.

El sello de “Papi” estuvo en todos lados: acabó con los brazos jóvenes de los pájaros rojos y bateó .668, el segundo porcentaje más alto en una final, por .169 del resto de su equipo. “Son los mejores aficionados del mundo, Boston, esto es para ustedes”, gritó, emocionado.

Si la actuación de Ortiz fue memorable, la del abridor y ganador de anoche, John Lackey, no se queda atrás. Once años después de que como recluta ganó el partido que dio el campeonato a los Serafines, hizo lo mismo con una valiente apertura de nueve jits y una carrera en seis entradas y dos tercios. En la serie frente a Detroit se impuso a Justin Verlander y su brazo en los pléiofs fue clave, luego de perderse toda una temporada por una cirugía. En Boston era considerado un fracaso, un costoso agente libre que no rendía como se esperaba. Al igual que varios de sus compañeros, se reivindicó de forma gloriosa.

Todo el crédito a Farrell y al gerente general patirrojo Ben Cherington. La organización reconoció el error que cometió al contratar de mánager a Bobby Valentine. No se volvieron locos tras el fracaso de 2012; contrataron a agentes libres de mediano nivel que se acoplaran a la buena base que había, se formó un auténtico equipo que formó una unidad y química tremendas y que Farrell, un ex couch de pitcheo, hizo funcionar a la perfección. “Esto es verdaderamente especial”, manifestó el mánager.

El dato: El ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, estuvo en el Fenway Park para el sexto partido y portó una chamarra de los Medias Rojas. Dijo que es aficionado al béisbol desde hace varios años.

El numerito: 8 títulos suma Boston, la cuarta mayor cifra en la historia. Los Yanquis tienen 27, San Luis, 11, y los Atléticos, 9.

RAY, CERCA DEL CETRO CON RAKUTEN
Ken Ray, el derecho estadounidense que lanzó muy bien con los Leones de Yucatán en la pasada temporada de la LMB, antes de emigrar a Japón, está a un paso de coronarse con el Rakuten en la serie final de ese país. Rakuten se impuso 4-2 a Yomiuri en el Tokyo Dome para colocarse a un triunfo del campeonato. Ray llama la atención porque usa una máscara tipo “El Zorro” como protección debido a que sufrió una fractura por un pelotazo en la cara. En una de sus intervenciones en la Serie de Japón, aceptó una carrera en dos entradas y un tercio.
Tres jits de Morejón: Anoche en la Liga Mexicana del Pacífico, Oswaldo Morejón se fue de 4-3, con una impulsada y dos anotadas, pero no pudo evitar que Mazatlán caiga 12-4 ante Los Mochis. Culiacán le ganó 2-1 a Obregón, con triunfo de Gonzalo Sañudo (1-0), prospecto de Grandes Ligas que salió de las filas de los Leones de Yucatán. Hermosillo y Guasave no jugaron por lluvia.
 

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Wacha puede hacer historia e impedir el primer cetro de Boston en casa desde 1918
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A la mitad del entrenamiento de primavera, durante otro arduo día del campamento que dura mes y medio, Ryan Dempster, pítcher de Boston, pasó junto a su compañero de equipo, Jonny Gomes, y le dijo un rutinario “Hey, ¿cómo estás?” Lo que respondió el jardinero fue todo menos ordinario, pronosticando la que la temporada podía traer para una banda de veteranos y luchadores. Gomes respondió, “un día menos para el desfile”. Ese ha sido el espíritu y determinación de los Medias Rojas de 2013, escribió Tom Verducci, de Sports Illustrated. Después de 93 derrotas y un último lugar el año anterior, los patirrojos, reconstruidos y renovados, están hoy a una victoria de su tercer título mundial en 10 años, y el que sería el más improbable de todos. No solamente pueden completar la voltereta del sótano a la cima, sino darles a su nación de aficionados algo que nadie con menos de 95 años ha visto: una coronación en casa.

El sexto partido de la Serie Mundial es hoy a las 18 horas (T.V.: ESPN, Fox Sports y Canal 2 local) y se espera un ambiente de locura en el estadio de 101 años.

En la loma, el duelo promete. Es el veterano contra el novato sensación. John Lackey (0-1, 3.68), quien como recluta dio a los Serafines el cetro con una sólida apertura en el séptimo juego del Clásico de 2002 frente a San Francisco, ante Michael Wacha (1-0, 3.00), quien ya salvó de la eliminación a San Luis en esta postemporada con una joya en Pittsburgh. Shane Victorino, bujía ofensiva de Boston, volvería hoy a la alineación y David Ross, el héroe del quinto encuentro, seguirá detrás del plato.

Sólo en 1912 y 1918, agregó Verducci, los Medias Rojas conquistaron la Serie Mundial en el Fenway, la última vez ante sólo 15,238 aficionados en una serie a principios de septiembre; fue una temporada acortada por la Primera Guerra Mundial. Babe Ruth entró como reemplazo defensivo al final de un triunfo 2-1 contra los Cachorros.

Al tiempo que Boston está por consumar una proeza, uno de sus peloteros ha elevado su estatura en el béisbol y en una franquicia con enorme historia. Tal vez lo que está pasando no está al nivel de Ruth, pero es lo más parecido a ver a un bateador de gran tamaño convertirse en una leyenda del otoño. La actuación de David Ortiz en este Clásico lo está acercando a que le coloquen una estatua afuera del viejo parque y a asegurar un sitio en Cooperstown, el Salón de la Fama.

“De verdad”, dijo Gomes, “este juego no es fácil, pero él lo está haciendo ver fácil”.

LOS CARDENALES, INEFECTIVOS ANTE “BIG PAPI”

Del otro lado, los Cardenales no pueden poner aut a Ortiz, sin importar qué intenten. El relevista zurdo Kevin Siegrist se ha vuelto poco importante porque ha hecho dos lanzamientos al dominicano y ambos fueron conectados duro, uno de ellos para un jonrón. El lunes, fueron el mánager Mike Matheny y su as, Adam Wainwright, “los que fueron llevados a la escuela de nuevo por Ortiz”. Desde luego que no se le lanza a Ortiz con la primera base abierta y Gomes y Daniel Nava detrás de él; sí, aunque sea la primera entrada, comentó el especialista de Sports Illustrated.

Dos veces en la historia de la Serie Mundial, un equipo le dio pasaporte intencional al bateador número tres en el primer episodio. Lew Burdette, de los Bravos, lo hizo con Mickey Mantle en el juego 2 de 1958 y Joaquín Andújar, de los Cardenales, con George Brett en el tercer encuentro de 1985. Ortiz es uno de esos raros jugadores que está demasiado encendido en el plato como para no ser tratado de la misma manera. Wainwright quiso lanzarle a Ortiz en el primer acto con hombre en segunda, Matheny lo dejó, y el resultado fue una carrera que encaminó al triunfo a los Medias Rojas. Matheny también aguantó de más al derecho en la séptima, cuando ya no se veía efectivo, y Boston aprovechó para definir.

Estos partidos han estado demasiado apretados como para dejar espacio para esos errores. Entre los encuentros 2 y 5, Medias Rojas y Cardenales se mantuvieron a dos carreras de distancia durante 35 de 36 episodios. Es adecuado que esta batalla regrese a Boston, y quizá se dirija a un séptimo juego. Los patirrojos nunca han ganado un decisivo séptimo partido del Clásico. Algunos de los cinco desafíos en esta serie no han sido jugados muy bien, pero ha abundado el dramatismo, lo que deja un maravilloso escenario para lo que viene. Los Cardenales le darán la pelota a Wacha, de 22 años, quien con sólo nueve aperturas en su carrera se convirtió en el más joven en la historia en ganar cuarto aperturas en una postemporada. Hoy se podría convertir en el primer lanzador en todos los tiempos en ganar cinco aperturas en los mismos pléiofs. Es el “stopper” de San Luis. Los campeones de la Liga Nacional tienen marca de 3-0 cuando Wacha abre luego de una derrota en postemporada. Todo lo que tiene que hacer es triunfar en otro partido de eliminación en gira, esta vez en el pequeño y vetusto Fenway, con el peso de la historia sobre sus hombros. Es el muchacho contra los 95 años de paciencia de Boston, que espera celebrar un campeonato bajo la sombra de ese Monstruo Verde en el jardín izquierdo, esta vez en la víspera de Halloween.

Los Medias Rojas están un poco más cerca del desfile. Entre ellos y la historia está Wacha, el invencible muchacho que no parece temerle a nada. El estará bien siempre y cuando recuerde la verdad invariable de ésta y cualquier postemporada: no hay que retar a David Ortiz.

El problema de los Cardenales es que no están bateando. Apenas anotaron tres carreras desde que ganaron 5-4 el tercer juego, el primero en la historia del Clásico de Otoño que se definió con una jugada de obstrucción. Promedian 2.6 carreras en la serie, con bateo colectivo de .218. y han anotado tres o menos veces en nueve de sus 16 juegos de postemporada. “No es que no estemos tratando”, apuntó el jardinero Carlos Beltrán. “Lo que pasa es que los lanzadores del otro equipo han estado muy fuertes. Están ejecutando sus pitcheos”.

Más allá de “Big Papi”, los otros baluartes de los Medias Rojas han sido las dos magistrales aperturas de Jon Lester y el sello de garantía que aporta el cerrador Koji Uehara. “Es nuestro Mariano Rivera”, comentó el couch de pitcheo Juan Nieves sobre el relevista japonés, quien lleva siete salvados en estos pléiofs. El piloto John Farrell resaltó lo reñida de la serie, en la que --salvo el primer choque-- el margen de victoria no ha pasado de dos registros. “Si esto va a ser más duro de lo que ya hemos superado ambos equipos, pues nos esperan dos días infernales aquí”.

BAÑUELOS, POR UN LUGAR EN LA ROTACIÓN YANQUI

Por otro lado, los Yanquis de Nueva York, el último campeón de la Americana en conquistar la Serie Mundial, en 2009, ven con optimismo la recuperación del joven zurdo mexicano Manny Bañuelos, su mejor prospecto lanzador. Bañuelos, quien fue sometido a la operación de Tommy John y se pasó esta temporada en rehabilitación, ya está lanzando partidos simulados en Tampa y los Mulos confían en que al comenzar el entrenamiento de primavera el mexicano estará en la pelea por un sitio en la rotación de Grandes Ligas. “Es muy importante”, indicó Mark Newman, jefe de las ligas menores del equipo, acerca de tener a Bañuelos listo para trabajar sin restricciones en febrero. “Necesitamos que esté en el campamento y compita”.

Cortos de octubre.- Cuatro jugadores que están en la Serie Mundial aparecen entre los ganadores del Guante de Oro, anunciados ayer: los cardenales Yadier Molina (6, la mayor cifra entre los elegidos este año) y Wainwright, y los patirrojos Shane Victorino y Dustin Pedroia… Cuando resta al menos un partido por jugarse, los Medias Rojas impusieron una marca negativa: la mayor cantidad de bateadores ponchados en una postemporada. Se llevaron 14 ponches en el quinto desafío, con lo que llegaron a 150 y rompieron la marca de 142 establecida por los Gigantes de San Francisco en 2010… Los Cardenales llegaron tarde anoche a Boston, luego de un largo retraso propiciado por una falla mecánica en su avión… Los Medias Blancas de Chicago hicieron oficial la firma del toletero José Abreu, apodado el “Barry Bonds Cubano”, por 6 años y 68 millones de dólares, el contrato más rico a un agente libre internacional en la historia… Los Dodgers llegaron a un acuerdo de cuatro años y 28 millones con el jugador de cuadro cubano Alexander Guerrero, quien podría competir por la titularidad en la segunda base.

El numerito: 8-1 es el récord de San Luis en partidos de vida o muerte en los últimos tres pléiofs.

CAEN LOS NARANJEROS

Los Naranjeros de Hermosillo sufrieron anoche apenas su segundo revés en la presente campaña de la Liga Mexicana del Pacífico, 5-4, en Guasave. Po el equipo que dirige Matías Carrillo abrió Oscar Rivera, quien aceptó dos jits y una carrera en dos entradas y dos tercios. Dio cuatro bases, ponchó a uno y salió sin decisión. Luis Borges, otro de los pupilos del “Coyote” con los Leones de Yucatán, salió como torpedero titular y bateó de 4-0. Oswaldo Morejón (bateó de 4-1) y los Venados de Mazatlán se impusieron 2-1 a Los Mochis. Ciudad Obregón (5-10) le ganó 3-2 a Culiacán.

Sansores, figura en la Meridana: Luego de un intenso domingo, en el que se jugaron 5 de 6 encuentros programados de la jornada cuatro de la Liga Meridana de Invierno, las estadísticas marcan que los Senadores están firmes en la cima y que sus jugadores Omar Nieblas y Carlos “Lorita” Sansores también encabezan los principales departamentos individuales.
Nieblas, quien no lanzó esta semana, lidera el departamento de ganados y perdidos, con 3-0, en el que es perseguido por su compañero venezolano Ronald Martínez, 2-0, empatado con Alvaro Pacho (Zorros de Pacabtún). En bateo, Sansores compila .435 y es seguido por José Vidal (Diablos de la Bojórquez), con .429, y Armando Manzanilla (Constructores de Cordemex), con.417. Sansores se despegó en el renglón de los jonrones, ya que llegó a 5, y dejó atrás a Ricardo Vázquez, de los Azulejos, con 4, y a Abel Sánchez (Azulejos de Comisarías), con 3, empatado con el constructor Manzanilla y con el puertorriqueño Edwin Díaz, igual de los Constructores de Cordemex. El zurdo Pacho sigue a la cabeza del departamento de efectividad con 0.00.
El veloz Gerson Manzanillo, de los Constructores, es el líder de carreras anotadas, con 10, en el que dejó atrás al senador Sansores, con 7, empatado con los también senadores Rubén Rivera y Christian Alan Quintero, y el constructor Díaz.

 

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Esta vez no hubo un final inédito o polémico.

Sólo otra demostración de gran béisbol por parte de los Medias Rojas.

Peleando cada lanzamiento y turno al bate, con David Ortiz y Jon Lester acrecentando su leyenda en octubre y mostrando el espíritu indomable que los caracteriza como equipo, los campeones de la Liga Americana se colocaron anoche a un paso de su tercer título de Serie Mundial desde 2004. La victoria 3-1 de Boston en el quinto partido en el Busch Stadium deja a los Cardenales de San Luis en una muy compleja situación, abajo 3-2 y con la obligación de ganar los últimos dos en el Fenway Park. Los pájaros rojos, sin embargo, saben perfectamente lo que es estar contra la pared; en el Clásico de Otoño de hace dos años estaban en esta misma situación, e incluso dos veces quedaron a un straic de la eliminación, antes de venir de atrás frente a Texas y coronarse en casa. El año anterior, ganaron el partido de comodines en Atlanta, también con una reacción, y en el quinto encuentro de la serie divisional en Washington, de nuevo estuvieron a un straic de quedar fuera, pero una voltereta en la novena entrada les permitió avanzar.

No espere que los monarcas de la Nacional sientan pánico mañana en la noche en Boston. Haber logrado otras hazañas les da confianza, aunque esta misión sí luce muy difícil. Es más factible que los patirrojos concreten la proeza de pasar del sótano al trono de las Grandes Ligas. De un récord de 69-93, a 26 juegos del líder de su división en 2012, a ser campeones mundiales. Están muy cerca de lograrlo y en buena medida se lo deben a Ortiz y Lester.

Lester, el zurdo de 29 años de Tacoma, Washington, uno de los rostros de la debacle de 2012 por los señalamientos de que cuando no le tocaba lanzar se quedaba en la casa club comiendo pollo frito y jugando videojuegos, dio otro sólido paso en su temporada de reivindicación con una nueva joya: espació cuatro jits, entre ellos un cuádruple solitario de Matt Holliday, en siete entradas y dos tercios, en las que ponchó a siete sin dar pasaporte. De sus 91 lanzamientos, 61 fueron straics; su velocidad alcanza las 94 millas, pero es su inteligencia para usar su variado repertorio, colocar los lanzamientos y cambiar velocidades lo que lo hace un pítcher tan bueno. Fue su segundo éxito en este Clásico, en el que compila efectividad de 0.59 en 15 actos y un tercio, con 15 chocolates y apenas un pasaporte. Su marca en su carrera en pléiofs es ahora de 6-4, con 2.11. A pesar de batallar con molestias en la espalda, se impuso de nuevo a otro destacado lanzador en postemporada, Adam Wainwright, quien se convirtió en el primer cardenal con 10 ponches en un juego del Clásico de Otoño desde Bob Gibson en 1968 y en el primero pítcher con esa cantidad de anestesias en una derrota desde Josh Beckett en 2003. El mánager de Boston, John Farrell, tomó una decisión interesante al sacar a Lester en la octava, cuando todavía tenía menos de 100 lanzamientos, y traer al derecho Koji Uehara para enfrentar al zurdo Matt Adams, y le funcionó. El japonés no tuvo problemas para sacar el último aut de ese entrada en camino a su séptimo salvamento, con el que empató la marca en unos pléiofs.

“BIG PAPI”, IMPARABLE

Los Cardenales sabían que para aspirar al título tenían que vencer al menos una vez a Lester y contener a “Big Papi” Ortiz. Han fallado en ambas cosas. El cañonero dominicano está teniendo una actuación descomunal en la final. Al irse de 4-3, batea para .733 (15-11), con un porcentaje de embasarse de .737 (19-14). Entre peloteros con al menos 10 apariciones en el plato en Serie Mundial, sólo Billy Hatcher, de Cincinnati, posee mejores números (.750 de bateo y .800 de embasarse, en 1990). Ortiz aumentó el porcentaje de bateo en su carrera en el Clásico a .476, el mejor entre jugadores con al menos 50 apariciones en el plato. Por si fuera poco, empató al yanqui Joe Gordon (1939-41) y a Hatcher (1990) como los únicos peloteros en embasarse en nueve viajes seguidos al plato en el Clásico, racha que terminó ayer, según el Elías Sports Bureau.

“Este muchacho (Ortiz) simboliza lo que es una superestrella y un buen compañero”, dijo Lester. “Y no creo que se puede pedir alguien más de que lo que él hace dentro y fuera del campo. Tiene un corazón de oro. Sale en cada noche y compite”.

Nada mal para alguien que no hace mucho parecía estar en declive y rodeado de incógnitas. Boston (.226) y San Luis (.213) han pasado serios problemas para batear en estos pléiofs y la diferencia en el Clásico la está marcando “Big Papi”. Los patirrojos hicieron trabajar fuerte a Wainwright desde el primer acto, cuando dobles seguidos de Dustin Pedroia y Ortiz pusieron la pizarra 1-0. Con el encuentro 1-1 en la séptima, el equipo que más lanzamientos vio pasar en la temporada regular, una estrategia de paciencia y buen ojo en el plato que lo ayudó a vencer a Tampa Bay y Detroit, conjuntos con muy buen pitcheo, mostró su tenacidad para hacer que Wainwright superara los 100 lanzamientos y anotar las carreras del gane. Con uno fuera, el novato Xander Bogaerts bateó sencillo y Stephen Drew negoció pasaporte. El cátcher David Ross, otro de los veteranos que colaboraron para cambiarle la fisonomía a Boston, estaba en cuenta de 1-2 cuando pescó una curva de 79 millas para un doble productor pegado a la raya del jardín izquierdo. Sencillo de Jacoby Ellsbury llevó la tercera anotación al plato, donde Yadier Molina enfrió a Ross al intentar lograr el cuarto registro, tras certero tiro del jardinero central Shane Robinson. Bogaerts, de apenas 21 años, comenzó esta temporada como uno de los mejores peloteros jóvenes de las Mayores; fue nombrado el prospecto número uno de la Liga Internacional de Triple A, según Baseball America, y batea casi .300 en la Serie Mundial. Una de las cosas que más le impresionó a su timonel en Triple A, Gary DiSarcina, es su habilidad para ajustarse, en especial en la caja de bateo”. Esta quedó de manifiesto en el Clásico, donde ya es el jugador más joven con al menos 5 imparables desde Andruw Jones (19 años), de Atlanta, en 1996.

En los últimos dos partidos se notó la diferencia entre las bancas de Medias Rojas y San Luis. Los primeros no resintieron la ausencia del jardinero Shane Victorino y ganaron con el aporte de diferentes peloteros, mientras que los pájaros rojos no cuentan con muchas opciones para revertir desventajas. Allen Craig fue el primera base anoche y se fue de 3-0; el timonel Mike Matheny recurrió a Jon Jay y Matt Adams como emergentes y ambos fallaron. El conjunto que fue letal en la campaña con corredores en base se ha cansado de fallar con la majagua; contra Lester fueron pocas oportunidades y se fueron de 4-0 con gente en posición de anotar. Uehera cerró la puerta con un salvamento de cuatro autes, su segundo de la serie, que incluyó dos ponches.

No importa qué equipo gane, la Serie Mundial terminará en el Fenway Park por primera vez desde 1975. “Regresamos a casa”, indicó Farrell. “Ante nuestros aficionados, donde a nuestros muchachos les encantan jugar. Y estamos emocionados por la posición en la que estamos”. ¿Cuándo fue la última vez que los Medias Rojas ganaron una final en casa? 1918. La esperanza de San Luis está en el brazo derecho del fenómeno Michael Wacha, quien buscará hacer más historia en estos pléiofs.

CABRERA, JUGADOR DEL AÑO

Miguel Cabrera, tercera base de los Tigres de Detroit, fue nombrado el Jugador del Año en las Mayores de Sporting News por segunda temporada consecutiva, de acuerdo con una votación de jugadores. El cañonero venezolano dejó muy atrás a Chris Davis (Baltimore), Mike Trout (Serafines) y a otros peloteros. Hoy, Cabrera fue operado con éxito de una rotura en una ingle que limitó su efectividad al final de la temporada regular y en la postemporada. Se espera que esté listo para el entrenamiento de primavera.

El numerito: Entre peloteros con al menos 40 turnos al bate en Serie Mundial, Ortiz tienen el mayor “OPS” (embasarse más slugging) de la historia, 1.370. En segundo lugar están Lou Gehrig y Babe Ruth (1.214 cada uno).

IMPRESIONANTES LOS NARANJEROS DE CARRILLO
Los Naranjeros de Hermosillo, que hoy visitan a Guasave, son los líderes de la Liga Mexicana del Pacífico, con récord de 12-1. Les siguen los Venados de Mazatlán (9-5), con los que juega Oswaldo Morejón y los Algodoneros (8-6), donde están los también yucatecos Manuel Flores y Fernando Villalobos. Los campeones Yaquis son antepenúltimos con 4-10. El conjunto que dirige Matías Carrillo, timonel de los Leones de Yucatán en el verano, es primero en efectividad (2.09) y segundo en bateo (.261). Barry Enright y Juan Oramas suman tres éxitos cada uno.

Tecuala, en tercer lugar: La sucursal de los Leones de Yucatán que participa en la Liga del Noroeste (LBN) comenzó la semana en la tercera posición del standing, al situarse únicamente debajo de los Tabaqueros y Diablos Rojos. La organización informó que los melenudos, comandados por Juan Carlos Canizales, consiguieron muy buenos resultados la semana anterior, la cual cerraron en casa con un triunfo sobre los Coqueros de Tuxpan. En ese juego, las fieras armaron un rally de ocho carreras en la sexta entrada para vencer fácilmente 8-1; Jorge dueñas se apuntó su primer triunfo de la temporada y Erick Ochoa atizó su segundo jonrón.

Indios y Senadores, firmes: La quinta jornada de la Liga Invernal dejó resultados para Indios y Tucanes, ya que ambos ganaros sus respectivas series para mantenerse en los primeros puestos del joven circuito.
Los Tucanes de Komchén le pegaron dos veces a los Pericos en el Parque Kukulcán, al mismo que tiempo que los Indios superaron en dos ocasiones 3-1 a los Langosteros de Timucuy. De esta manera, luego de los primeros diez juegos, los Indios marchan con récord de 9-1 en ganados y perdidos para ocupar la primera posición; pisándoles los talones están los Tucanes, que están con 7-2. El zurdo Marco Castro, de los Indios, es el líder de efectividad con su impresionante 0.35. El tucán Fernando Alejos (.351) marcha al frente en bateo. Raúl Sánchez (Pericos) bateó jonrón y es el líder de producidas (13).
En la Liga Meridana, cuando los Senadores de la Morelos (6-1) se disponían a completarle la limpia en la doble cartelera a los Zorros de Pacabtún, la lluvia apareció y obligó a la suspensión del segundo encuentro, por lo que los líderes sólo sumaron un triunfo en la maratónica cuarta jornada. En el campo de la Morelos, el venezolano Ronald Martínez tuvo otra labor importante sobre la loma y lanzó joya de tres imparables en toda la ruta, aunque no pudo seguir su racha de entradas sin permitir carrera, luego de que en la sexta permitió el único registro en su trabajo. Dejó su cadena en 20 episodios sin permitir carrera.
Los Diablos de la colonia Bojórquez y los Constructores de Cordemex se dieron la mano: los sublíderes luciferes (5-3) se agenciaron el primer duelo, 10-4, y luego a los Constructores (4-3), que ocupan el tercer puesto, les tocó desquitarse, 9-4.


 

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Boston deja atrás la obstrucción y empata un emocionante y parejo Clásico
Boston deja atrás la obstrucción y empata un emocionante y parejo Clásico

Primero, un partido se definió por una obstrucción. Luego, otro terminó con una revirada a la primera base. ¿Qué situación extraña veremos en el partido de esta noche, el quinto de la Serie Mundial, en San Luis?

Giros inesperados, equipos que se ven parejos y el regreso garantizado a Boston. Una Serie Mundial llena de dramatismo y locura se dirige a un posible séptimo y decisivo partido, como ocurrió hace dos años cuando los Cardenales remontaron un 3-2 adverso en casa en una de las finales más vibrantes de la historia.

Hoy a las 17:30 horas (el pléibol se cantará poco después de las 18 horas, tiempo de Mérida), el estelar derecho Adam Wainwright tratará de darles precisamente una ventaja de 3-2 a los pájaros rojos, enfrentando al as patirrojo, Jon Lester.

Después de su triunfo 4-2, una noche después de quedar atónito y frustrado por la obstrucción del tercera base Will Middlebrooks que le dio una victoria de 5-4 a los campeones de la Liga Nacional, Boston no solamente empató el Clásico de Otoño, sino que se ve en una buena posición para lograr su tercer título desde 2004. Ya aseguró que la serie terminará en su casa, el Fenway Park, estadio ideal para el estilo ofensivo de los monarcas de la Americana y donde el pública pesa; además, los pupilos de John Farrell han mostrado mayor capacidad de reacción en los últimos dos juegos y ya le hicieron daño al bulpén, una de las principales fortalezas de San Luis. Los Cardenales tienen a su favor que en este compromiso, que ahora se reduce al mejor de tres, tendrán en los siguientes dos encuentros a Wainwright y al novato Michael Wacha, invencible en los pléiofs, y ganarles en partidos seguidos no será nada fácil.

Sin embargo, los Medias Rojas demostraron anoche por qué Joe Maddon, timonel de las Rayas de Tampa Bay, declaró lo siguiente antes de ser eliminado por ellos en los pléiofs: “Están jugando a un nivel muy alto. Son buenos. Son muy buenos en este momento. Toda la temporada estuvieron bien. Y no sólo eso, tienen a muchos peloteros probados en grandes batallas”.

Dos de ellos, David Ortiz y Jonny Gomes, mostraron el camino al valioso éxito de 4-2. La tenacidad y paciencia que caracterizan a los patirrojos fueron claves para convertir un empate 1-1 en una ventaja de 4-1 en la sexta. Con dos fuera, Dustin Pedroia, otro de los peloteros de Boston con experiencia en postemporada, bateó un sencillo al primer lanzamiento que recibió de Lance Lynn y “Big Papi” dejó pasar cuatro lanzamientos malos consecutivos. Seth Maness, un especialista en obligar al rival a batear rolatazos, sustituyó a Lynn y le lanzó cinco “sinkers” seguidos a Gomes, el último de ellos a 90 millas por hora, que depositó el veterano jardinero detrás de la barda entre los jardines izquierdo y central. Gomes bateó apenas .247 en el rol regular, pero constantemente dio batazos importantes a la hora buena.

Anoche, ni siquiera estaba contemplado como titular, pero dolores en la espalda impidieron jugar a Shane Victorino y le abrieron una oportunidad. El californiano es uno de varios agentes libres que no sólo llegaron al equipo a aportar calidad en el terreno de juego, sino también a ayudar a generar un química especial en la casa club. Como acostumbran, los patirrojos celebraron el obús jalándole la barda a Gomes cuando llegó al dógaut. Jonny comentó que una parte importante de la incesante ofensiva de los campeones de la Americana se debe a la experiencia que hay en el club y a la concentración que hay en el juego mucho antes del pléibol.

APAGADOS LOS CARDENALES

Los Medias Rojas cometieron dos errores más para aumentar la cifra en un Clásico en el que se han dado varias pifias importantes de ambos conjuntos, pero esta vez no les costaron el triunfo. Un yerro del jardinero central Jacoby Ellsbury contribuyó a que Carlos Beltrán ponga arriba a los pájaros rojos con un sencillo en la tercera. Un elevado de sacrificio de Stephen Drew igualó la pizarra en la quinta, un ataque que comenzaron Ortiz, con doble, y Gomes, con pasaporte. Base a Xander Bogaerts llenó la casa. “Big Papi” se fue de 3-3, con dos anotadas y un pasaporte; en la Serie Mundial batea .727. Lynn, el derrotado, permitió tres carreras en cinco entradas y dos tercios, y fue víctima de la falta de apoyo de sus compañeros. De pronto, los Cardenales, que lograron un porcentaje de bateo récord con corredores en posición de anotar en la temporada regular, no pueden dar el batazo oportuno. En los dos partidos jugados en San Luis dejaron a 20 corredores en base. Después de que Matt Carpenter los acercó 4-2, Allen Craig de nuevo respondió en la novena con un sencillo como emergente, pero cuando bateaba Beltrán, quien significaba la carrera del empate, el corredor emergente Kolten Wong, quien se lució el sábado, fue puesto fuera en la inicial por una revirada de Koji Uehara, quien así se apuntó el salvamento. ¡Uff! Luego de ser criticado por sus cuestionables decisiones en el tercer encuentro, Farrell, timonel de Boston, no se guardó nada: ahora sí usó a Mike Napoli (1-0, ponche, terminó jugando la inicial, donde puso aut a Wong), uno de sus mejores bateadores, e incluso metió a John Lackey, programado para abrir el sexto desafío, quien colgó un cero de oro en la octava. En una valiente apertura, el derecho Clay Buchholz, quien estaba en duda por molestias físicas, limitó a los Cardenales a un registro sucio en cuatro actos. El ganador Félix Doubront permitió una anotación en dos episodios y dos tercios, en los que ponchó a tres.

Ortiz respondió en la caja de bateo y en el dógaut, donde a la mitad del partido reunió a los peloteros y les pidió calma. La respuesta al mensaje de "Papi" fue clara y contundente.

UN DESENLACE PARA LA HISTORIA

El sábado, el partido concluyó de una forma jamás vista en los más de cien años de historia del Clásico de Otoño. Boston vino de atrás dos veces y el juego estaba 4-4 en el cierre de la novena. Con un aut, Yadier Molina bateó sencillo y Craig, de emergente, recibió a Uehara con doble que puso corredores en tercera y segunda. Luego, se desató la locura: una rola de Jon Jay fue atrapada en gran forma por el segunda base Dustin Pedroia, quien tiró a jom para fusilar a Molina; el cátcher Jarrod Saltalamacchia intentó sacar en la antesala a Craig, pero su tiro fue abierto y fuera del alcance del tercera base Will Middlebrooks; éste quedó tendido en el campo y tropezó al corredor en ruta a jom. El ompáyer de tercera, Jim Joyce, enseguida marcó la obstrucción. El tiro del jardinero izquierdo Daniel Nava llegó antes al plato y Saltalamacchia pareció poner fuera a Craig, pero el ompáyer de jom, Dane DeMuth marcó quieto y señaló la obstrucción, en uno de los desenlances más polémicos y extraños que se han visto para un partido de béisbol.

Pese a los reclamos de Boston, los ompáyers tomaron la decisión correcta. El reglamento es muy claro al respecto: intención o no, interferir en el camino de un corredor es obstrucción y se le otorga la base. Claro, no fue la forma más adecuada ni la que todos quisieran ver que termine un partido de esta magnitud, pero las reglas fueron aplicadas al pie de la letra, y explicadas después del desafío por los ompáyers y su jefe, Joe Torre. Fue la primera vez que un partido de Grandes Ligas terminó con una obstrucción desde el 6 de agosto de 2004, cuando las Rayas vencieron a los Marineros cuando un jugador obstruyó la visión de un corredor un potencial elevado de sacrificio.

Al final, fue recompensado el tremendo esfuerzo de Craig, quien lidia desde hace semanas con un problema en un pie. Al verlo llegar casi cojeando a la goma, algunos periodistas recordaron a Kirk Gibson y su cuadrangular en la Serie Mundial de 1988 cuando no podía caminar bien. Fue dramático, raro y algo totalmente inesperado.

El Comisionado Bud Selig elogió a los ompáyers por su manejo “justo y expedito” de una difícil situación y Farrell reconoció que fue la decisión correcta, pero dijo que se debe incluir en la regla un apartado sobre la intención o no “porque no lo hay”, ya que señaló que Middlebrooks no buscó bloquear al corredor.

Cortos de octubre.- Por segundo año consecutivo, el toletero venezolano de los Tigres, Miguel Cabrera, ganó el premio Hank Aaron como el bateador más destacado de la Liga Americana. El primera base de Arizona, Paul Goldschmidt, fue galardonado en la Nacional… Cabrera indicó que será sometido a una cirugía por la dolencia en una ingle que lo disminuyó durante los últimos dos meses de la campaña regular y en la postemporada… Carlos Beltrán recibió el sábado el premio Roberto Clemente por sus aportes dentro y fuera del diamante. “Carlos, eres el orgullo de todos los puertorriqueños”, dijo Vera Clemente, viuda de Roberto Clemente… Cinco dodgers, entre ellos el primera base Adrián González, están entre los finalistas para los Guantes de Oro…

El numerito: .235 batean los Cardenales en la final. Boston está aún peor: .189.

El dato: De acuerdo con Cliff Corcoran, de Sports Illustrated, los partidos 4 y 5 de este Clásico de Otoño fueron los primeros en la historia en terminar con una obstrucción y una revirada. Tan extraño, añade, es que en toda la historia de 629 juegos de la Serie Mudial, sólo otros 13 concluyeron con una jugada que no fue un aut convencional, una rola para doblepléi o un jit. Y ninguno se dio en la misma final, y mucho menos en desafíos consecutivos.

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