Boston deja atrás la obstrucción y empata un emocionante y parejo Clásico
Primero, un partido se definió por una obstrucción. Luego, otro terminó con una revirada a la primera base. ¿Qué situación extraña veremos en el partido de esta noche, el quinto de la Serie Mundial, en San Luis?
Giros inesperados, equipos que se ven parejos y el regreso garantizado a Boston. Una Serie Mundial llena de dramatismo y locura se dirige a un posible séptimo y decisivo partido, como ocurrió hace dos años cuando los Cardenales remontaron un 3-2 adverso en casa en una de las finales más vibrantes de la historia.
Hoy a las 17:30 horas (el pléibol se cantará poco después de las 18 horas, tiempo de Mérida), el estelar derecho Adam Wainwright tratará de darles precisamente una ventaja de 3-2 a los pájaros rojos, enfrentando al as patirrojo, Jon Lester.
Después de su triunfo 4-2, una noche después de quedar atónito y frustrado por la obstrucción del tercera base Will Middlebrooks que le dio una victoria de 5-4 a los campeones de la Liga Nacional, Boston no solamente empató el Clásico de Otoño, sino que se ve en una buena posición para lograr su tercer título desde 2004. Ya aseguró que la serie terminará en su casa, el Fenway Park, estadio ideal para el estilo ofensivo de los monarcas de la Americana y donde el pública pesa; además, los pupilos de John Farrell han mostrado mayor capacidad de reacción en los últimos dos juegos y ya le hicieron daño al bulpén, una de las principales fortalezas de San Luis. Los Cardenales tienen a su favor que en este compromiso, que ahora se reduce al mejor de tres, tendrán en los siguientes dos encuentros a Wainwright y al novato Michael Wacha, invencible en los pléiofs, y ganarles en partidos seguidos no será nada fácil.
Sin embargo, los Medias Rojas demostraron anoche por qué Joe Maddon, timonel de las Rayas de Tampa Bay, declaró lo siguiente antes de ser eliminado por ellos en los pléiofs: “Están jugando a un nivel muy alto. Son buenos. Son muy buenos en este momento. Toda la temporada estuvieron bien. Y no sólo eso, tienen a muchos peloteros probados en grandes batallas”.
Dos de ellos, David Ortiz y Jonny Gomes, mostraron el camino al valioso éxito de 4-2. La tenacidad y paciencia que caracterizan a los patirrojos fueron claves para convertir un empate 1-1 en una ventaja de 4-1 en la sexta. Con dos fuera, Dustin Pedroia, otro de los peloteros de Boston con experiencia en postemporada, bateó un sencillo al primer lanzamiento que recibió de Lance Lynn y “Big Papi” dejó pasar cuatro lanzamientos malos consecutivos. Seth Maness, un especialista en obligar al rival a batear rolatazos, sustituyó a Lynn y le lanzó cinco “sinkers” seguidos a Gomes, el último de ellos a 90 millas por hora, que depositó el veterano jardinero detrás de la barda entre los jardines izquierdo y central. Gomes bateó apenas .247 en el rol regular, pero constantemente dio batazos importantes a la hora buena.
Anoche, ni siquiera estaba contemplado como titular, pero dolores en la espalda impidieron jugar a Shane Victorino y le abrieron una oportunidad. El californiano es uno de varios agentes libres que no sólo llegaron al equipo a aportar calidad en el terreno de juego, sino también a ayudar a generar un química especial en la casa club. Como acostumbran, los patirrojos celebraron el obús jalándole la barda a Gomes cuando llegó al dógaut. Jonny comentó que una parte importante de la incesante ofensiva de los campeones de la Americana se debe a la experiencia que hay en el club y a la concentración que hay en el juego mucho antes del pléibol.
APAGADOS LOS CARDENALES
Los Medias Rojas cometieron dos errores más para aumentar la cifra en un Clásico en el que se han dado varias pifias importantes de ambos conjuntos, pero esta vez no les costaron el triunfo. Un yerro del jardinero central Jacoby Ellsbury contribuyó a que Carlos Beltrán ponga arriba a los pájaros rojos con un sencillo en la tercera. Un elevado de sacrificio de Stephen Drew igualó la pizarra en la quinta, un ataque que comenzaron Ortiz, con doble, y Gomes, con pasaporte. Base a Xander Bogaerts llenó la casa. “Big Papi” se fue de 3-3, con dos anotadas y un pasaporte; en la Serie Mundial batea .727. Lynn, el derrotado, permitió tres carreras en cinco entradas y dos tercios, y fue víctima de la falta de apoyo de sus compañeros. De pronto, los Cardenales, que lograron un porcentaje de bateo récord con corredores en posición de anotar en la temporada regular, no pueden dar el batazo oportuno. En los dos partidos jugados en San Luis dejaron a 20 corredores en base. Después de que Matt Carpenter los acercó 4-2, Allen Craig de nuevo respondió en la novena con un sencillo como emergente, pero cuando bateaba Beltrán, quien significaba la carrera del empate, el corredor emergente Kolten Wong, quien se lució el sábado, fue puesto fuera en la inicial por una revirada de Koji Uehara, quien así se apuntó el salvamento. ¡Uff! Luego de ser criticado por sus cuestionables decisiones en el tercer encuentro, Farrell, timonel de Boston, no se guardó nada: ahora sí usó a Mike Napoli (1-0, ponche, terminó jugando la inicial, donde puso aut a Wong), uno de sus mejores bateadores, e incluso metió a John Lackey, programado para abrir el sexto desafío, quien colgó un cero de oro en la octava. En una valiente apertura, el derecho Clay Buchholz, quien estaba en duda por molestias físicas, limitó a los Cardenales a un registro sucio en cuatro actos. El ganador Félix Doubront permitió una anotación en dos episodios y dos tercios, en los que ponchó a tres.
Ortiz respondió en la caja de bateo y en el dógaut, donde a la mitad del partido reunió a los peloteros y les pidió calma. La respuesta al mensaje de "Papi" fue clara y contundente.
UN DESENLACE PARA LA HISTORIA
El sábado, el partido concluyó de una forma jamás vista en los más de cien años de historia del Clásico de Otoño. Boston vino de atrás dos veces y el juego estaba 4-4 en el cierre de la novena. Con un aut, Yadier Molina bateó sencillo y Craig, de emergente, recibió a Uehara con doble que puso corredores en tercera y segunda. Luego, se desató la locura: una rola de Jon Jay fue atrapada en gran forma por el segunda base Dustin Pedroia, quien tiró a jom para fusilar a Molina; el cátcher Jarrod Saltalamacchia intentó sacar en la antesala a Craig, pero su tiro fue abierto y fuera del alcance del tercera base Will Middlebrooks; éste quedó tendido en el campo y tropezó al corredor en ruta a jom. El ompáyer de tercera, Jim Joyce, enseguida marcó la obstrucción. El tiro del jardinero izquierdo Daniel Nava llegó antes al plato y Saltalamacchia pareció poner fuera a Craig, pero el ompáyer de jom, Dane DeMuth marcó quieto y señaló la obstrucción, en uno de los desenlances más polémicos y extraños que se han visto para un partido de béisbol.
Pese a los reclamos de Boston, los ompáyers tomaron la decisión correcta. El reglamento es muy claro al respecto: intención o no, interferir en el camino de un corredor es obstrucción y se le otorga la base. Claro, no fue la forma más adecuada ni la que todos quisieran ver que termine un partido de esta magnitud, pero las reglas fueron aplicadas al pie de la letra, y explicadas después del desafío por los ompáyers y su jefe, Joe Torre. Fue la primera vez que un partido de Grandes Ligas terminó con una obstrucción desde el 6 de agosto de 2004, cuando las Rayas vencieron a los Marineros cuando un jugador obstruyó la visión de un corredor un potencial elevado de sacrificio.
Al final, fue recompensado el tremendo esfuerzo de Craig, quien lidia desde hace semanas con un problema en un pie. Al verlo llegar casi cojeando a la goma, algunos periodistas recordaron a Kirk Gibson y su cuadrangular en la Serie Mundial de 1988 cuando no podía caminar bien. Fue dramático, raro y algo totalmente inesperado.
El Comisionado Bud Selig elogió a los ompáyers por su manejo “justo y expedito” de una difícil situación y Farrell reconoció que fue la decisión correcta, pero dijo que se debe incluir en la regla un apartado sobre la intención o no “porque no lo hay”, ya que señaló que Middlebrooks no buscó bloquear al corredor.
Cortos de octubre.- Por segundo año consecutivo, el toletero venezolano de los Tigres, Miguel Cabrera, ganó el premio Hank Aaron como el bateador más destacado de la Liga Americana. El primera base de Arizona, Paul Goldschmidt, fue galardonado en la Nacional… Cabrera indicó que será sometido a una cirugía por la dolencia en una ingle que lo disminuyó durante los últimos dos meses de la campaña regular y en la postemporada… Carlos Beltrán recibió el sábado el premio Roberto Clemente por sus aportes dentro y fuera del diamante. “Carlos, eres el orgullo de todos los puertorriqueños”, dijo Vera Clemente, viuda de Roberto Clemente… Cinco dodgers, entre ellos el primera base Adrián González, están entre los finalistas para los Guantes de Oro…
El numerito: .235 batean los Cardenales en la final. Boston está aún peor: .189.
El dato: De acuerdo con Cliff Corcoran, de Sports Illustrated, los partidos 4 y 5 de este Clásico de Otoño fueron los primeros en la historia en terminar con una obstrucción y una revirada. Tan extraño, añade, es que en toda la historia de 629 juegos de la Serie Mudial, sólo otros 13 concluyeron con una jugada que no fue un aut convencional, una rola para doblepléi o un jit. Y ninguno se dio en la misma final, y mucho menos en desafíos consecutivos.
