Del sótano al título de Serie Mundial: los Medias Rojas son los reyes de las Grandes Ligas
Parece que cada título de los Medias Rojas de Boston va a acompañado de otra gran proeza.
Hace nueve años, acabaron con la “Maldición del Bambino”, eliminando a los Yanquis de Nueva York en la Serie de Campeonato, después de ir abajo 0-3 y estar a tres autes de la eliminación frente a Mariano Rivera, antes de despachar a los Cardenales de San Luis en cuatro juegos. En 2007, se repusieron de un déficit de 1-3 en la final de la Liga Americana contra Cleveland para luego barrer a las Rocas de Colorado en el Clásico de Otoño.
El más reciente campeonato patirrojo, con el que pusieron a festejar a Boston como hace muchísimo tiempo no lo hacía, no fue la excepción. Del sótano a la cima.
Boston es dueño del peor porcentaje ganador (.426, en 2012) de cualquier equipo que ganó la Serie Mundial al año siguiente. Sí, la temporada anterior fue una pesadilla, pero este grupo de patirrojos demostró a lo largo del calendario, y en especial en la postemporada, su carácter indomable y espíritu a prueba de todo. De paso, ayudaron mucho a sanar a una ciudad que todavía se recupera de los bombazos durante su tradicional maratón.
Y en medio de todo estuvo David Ortiz, su símbolo, el temible cañonero e imparable en este Clásico, que fue nombrado el Jugador Más Valioso.
El final de este Clásico de las situaciones extrañas, de los más dramáticos y parejos de los últimos años, era predecible, sobre todo porque los campeones de la Liga Nacional nunca pudieron verse tan cómodos y seguros en la caja de bateo como lo hicieron en la temporada regular. Los pájaros rojos batearon .313 con corredores en base, .370 con la casa llena, .330 con corredores en posición de anotar y .305 con gente en posición de anotar y dos autes. Fueron considerados uno de los equipos más “clutch” de la historia. En octubre, y en especial en la Serie Mundial, todo cambió. La combinación del buen pitcheo de los Medias Rojas, que apretó en los momentos importantes a lo largo de los pléiofs, y las fallas de San Luis, negaron la posibilidad de que éste repita su campeonato de hace dos años.
El fantástico novato Michael Wacha hizo lo que pudo, pero la mejor ofensiva de las Grandes Ligas, la más paciente, la que más hace trabajar a los lanzadores, la que tiene todo tipo de recursos para salir adelante –robo de base, jonrón, lo que usted quiera-, terminó por abrumar al derecho de 22 años, que lanzó como un veterano en la postemporada.
San Luis pudo pegar primero en la segunda entrada. No lo hizo y los Medias Rojas aprovecharon para timbrar tres veces en el cierre de la tercera, ataque que hubiera bastado para la victoria, que al final fue de 6-1 en un sexto juego en el Fenway Park, donde el público estuvo expectante en todo momento; sentía a que el primer título en casa desde 1918 era inminente. Acabar con el llamado “Maleficio de Babe Ruth” fue grandioso para esta franquicia en 2004, pero igual lo es poner fin a una espera de casi un siglo sin saborear un cetro como local. En ese lapso, el Fenway fue escenario de muchos grandes partidos, emocionantes y legendarios, pero ninguno acabó como el de anoche.
GRAN GOLPE DE VICTORINO
Wacha cavó su tumba en la tercera, cuando le propinó un pelotazo a Jonny Gomes para llenar la casa con dos autes para Shane Victorino. El jardinero oriundo de Hawai es una de varias historias notables en este equipo; como varios de los que se integraron al club este año o ya estaban en él, había experimentado el éxito en su carrera –fue campeón con Filadelfia y parte de conjunto de los Filis que dominó la Nacional durante unos años-, aunque tenía algo que demostrar.
Y el veterano demostró esta campaña y anoche que le queda mucho. Con un obús al jardín izquierdo limpió las bases y encaminó a los locales al triunfo.
Al ver a un Wacha sacudido por primera vez en los pléiofs, los patirrojos propinaron el nócaut un episodio después. Un cuadrangular del torpedero Stephen Drew, quien había bateado muy poco en octubre, puso la pizarra 4-0. Sencillos remolcadores de Mike Napoli y Victorino acabaron con toda esperanza de los Cardenales.
En 2004 fue un grupo autodenominado “los idiotas” el que consiguió lo que parecía imposible. Ahora, fue una banda de barbones que no sólo dan la imagen de ser unos guerreros intimidantes que no se rinden, sino que así actúan en el terreno de juego.
EL IMPACTO DE ORTIZ
Tom Verducci, de Sports Illustrated, escribió que “Big Papi” Ortiz representa el espíritu de lucha de su equipo y la ciudad.
“ He jugado con muchas superestrellas”, comentó David Ross, cátcher de Boston, “pero nunca había estado con una superestrella a la que le importara tanto ganar como a David. Puede irse de 4-0, pero si ganamos, él es el más feliz”. “Llegó a la serie con un plan”, apuntó el couch de bateo Greg Colbrunn. “Y fue que ‘estoy listo para la recta’. No le puedes tirar una recta”.
“Estuvo tan encendido como lo puede estar alguien en esta época”, señaló Mike Matheny, mánager de San Luis. “Tratamos de hacer lanzamientos duros en situaciones difíciles, intentamos no pasarle nada bueno en ocasiones. Lo que definió todo es que ellos dieron batazos grandes en situaciones importantes y eso nos eludió esta vez”. Los Cardenales perdieron el Clásico en su casa, cuando arriba 2-1 en la serie perdieron partidos apretados de forma consecutiva, sin poder detener a Ortiz ni descifrar los lanzamientos del zurdo Jon Lester.
John Farrell, mánager de Boston, añadió Verducci, anticipó que a Matheny se le había gastado la paciencia y que no lanzaría a Ortiz en ninguna situación importante. Por eso, movió a Victorino de su acostumbrado puesto de segundo en el orden al sexto, “para ampliar la alineación detrás de David”. El movimiento dio grandes dividendos, cuando Victorino impulsó cuatro registros en la sombra de las bases intencionales al dominicano.
Los Medias Rojas fueron simplemente demasiado buenos para los Cardenales. Ya sea que retaran o no a Ortiz, iban a pagar las consecuencias. El orden al bate de Boston fue lo suficientemente productivo para respaldar a Ortiz. En cambio, los bateadores 6-7-8-9 de San Luis batearon .146, con ninguna impulsada en 82 turnos al bate. Los monarcas de la Nacional tendrán otras oportunidades en la Serie Mundial. Este año debutaron a varios de los mejores novatos en las Mayores y sus sucursales no dejan de producir talento.
El sello de “Papi” estuvo en todos lados: acabó con los brazos jóvenes de los pájaros rojos y bateó .668, el segundo porcentaje más alto en una final, por .169 del resto de su equipo. “Son los mejores aficionados del mundo, Boston, esto es para ustedes”, gritó, emocionado.
Si la actuación de Ortiz fue memorable, la del abridor y ganador de anoche, John Lackey, no se queda atrás. Once años después de que como recluta ganó el partido que dio el campeonato a los Serafines, hizo lo mismo con una valiente apertura de nueve jits y una carrera en seis entradas y dos tercios. En la serie frente a Detroit se impuso a Justin Verlander y su brazo en los pléiofs fue clave, luego de perderse toda una temporada por una cirugía. En Boston era considerado un fracaso, un costoso agente libre que no rendía como se esperaba. Al igual que varios de sus compañeros, se reivindicó de forma gloriosa.
Todo el crédito a Farrell y al gerente general patirrojo Ben Cherington. La organización reconoció el error que cometió al contratar de mánager a Bobby Valentine. No se volvieron locos tras el fracaso de 2012; contrataron a agentes libres de mediano nivel que se acoplaran a la buena base que había, se formó un auténtico equipo que formó una unidad y química tremendas y que Farrell, un ex couch de pitcheo, hizo funcionar a la perfección. “Esto es verdaderamente especial”, manifestó el mánager.
El dato: El ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, estuvo en el Fenway Park para el sexto partido y portó una chamarra de los Medias Rojas. Dijo que es aficionado al béisbol desde hace varios años.
El numerito: 8 títulos suma Boston, la cuarta mayor cifra en la historia. Los Yanquis tienen 27, San Luis, 11, y los Atléticos, 9.
RAY, CERCA DEL CETRO CON RAKUTEN
Ken Ray, el derecho estadounidense que lanzó muy bien con los Leones de Yucatán en la pasada temporada de la LMB, antes de emigrar a Japón, está a un paso de coronarse con el Rakuten en la serie final de ese país. Rakuten se impuso 4-2 a Yomiuri en el Tokyo Dome para colocarse a un triunfo del campeonato. Ray llama la atención porque usa una máscara tipo “El Zorro” como protección debido a que sufrió una fractura por un pelotazo en la cara. En una de sus intervenciones en la Serie de Japón, aceptó una carrera en dos entradas y un tercio.
Tres jits de Morejón: Anoche en la Liga Mexicana del Pacífico, Oswaldo Morejón se fue de 4-3, con una impulsada y dos anotadas, pero no pudo evitar que Mazatlán caiga 12-4 ante Los Mochis. Culiacán le ganó 2-1 a Obregón, con triunfo de Gonzalo Sañudo (1-0), prospecto de Grandes Ligas que salió de las filas de los Leones de Yucatán. Hermosillo y Guasave no jugaron por lluvia.
