"El mejor día en el deporte": Reales y Gigantes van por la gloria
En los últimos años hubo memorables momentos en el juego seis de la Serie Mundial.
En 2002, los Serafines, abajo 5-0 ante San Francisco en la séptima entrada, anotaron tres veces en el “lucky seven” y otras tres en la octava, ataque coronado por doble de dos carreras de Troy Glaus, para encaminarse a un triunfo de 6-5 que fue clave en su coronación en siete partidos. Al año siguiente, Josh Beckett maniató a los Yanquis en cinco jits en una blanqueada de toda la ruta, la cual adornó con nueve ponches, para darle a Florida una victoria de 2-0 en el Yankee Stadium y el segundo título de su historia. Hace tres años, los Cardenales estuvieron dos veces a un straic de ver a Texas coronarse, pero no se rindieron y en uno de los encuentros más dramáticos en la historia del Clásico ganaron con un jonrón de David Freese que dejó el escenario listo para que San Luis levante el trofeo en el séptimo encuentro.
El partido de anoche en Kansas City no se unirá a ese grupo de emocionantes e inolvidables batallas, pero para los Reales fue un juego perfecto.
Un juego perfecto en el que combinaron gran pitcheo, una demoledora ofensiva y su típico sólido fildeo para arrollar a los Gigantes de San Francisco, 10-0, y dejar la mesa puesta para “el mejor día en todos los deportes”, como lo llamó Tom Verducci, de Sports Illustrated. El séptimo juego de la Serie Mundial. No hay nada mejor. Todo o nada. Una larguísima temporada, que empezó a finales de marzo en Australia, se define hoy en nueve entradas. O quizá más. “No sólo los Reales ganaron ayer, ganamos todos”, añadió Verducci. Y tiene razón. Es el séptimo y definitivo encuentro. No hay mayor drama y es algo que se extrañaba. Desde que los clásicos de 2001 y 2002 se fueron al límite, no volvió a ocurrir sino hasta 2011; es decir, se vivió un séptimo partido sólo una vez en 11 años.
El séptimo juego del Clásico de Otoño nos ha dado varios de los mejores momentos en la historia del béisbol. El jonrón del pirata Bill Mazeroski para dejar en el campo a los Yanquis en 1960; el sencillo de Gene Larkin en la décima entrada para que Minnesota venza a Atlanta en 1991; el globito de jit de Luis González para superar a Mariano Rivera y los Yanquis en 2001 y darle a Arizona el campeonato y la línea que atrapa Bobby Richardson con hombres en tercera y segunda para preservar la victoria de los Mulos sobre los Gigantes, 1-0, en 1962. ¿Qué gran momento nos espera en el encuentro de esta noche?
Por lo pronto, tenemos a dos equipos parejos, aunque los marcadores indican que en este Clásico sólo un partido ha sido nivelado (el tercero, 3-2 a favor de Kansas City; los otros cinco se definieron por cinco carreras o más), y con cuerpos de pitcheo bien descansados, sobre todo los bulpéns, factor que será fundamental hoy. Por un lado, San Francisco tendrá a sus mejores relevistas, Sergio Romo, Jeremy Affeldt y Santiago Casilla, listos para lanzar más de una entrada, y además se espera que su as Madison Bumgarner, ganador de dos juegos en esta serie, entre en algún momento, como lo hizo Randy Johnson, estelar de Arizona, en el séptimo choque de 2001, cuando hizo un relevo de oro contra los Bombarderos del Bronx. Anoche, al ver que el partido se le salió de las manos temprano, el timonel Bruce Bochy se guardó inteligentemente a su as del relevo largo, Yusmeiro Petit, a quien le hicieron dos carreras en dos tercios, así que todas sus mejores armas estarán disponibles en el momento en que empiece a fallar el veterano abridor Tim Hudson. Kansas City tendrá igual bien descansados a los nuevos “Nasty Boys”, Kelvin Herrera, Wade Davis y Greg Holland y de acuerdo con Verducci, Herrera sería el primer bombero que usaría el piloto Ned Yost, y esto podría ocurrir desde la cuarta o quinta entrada.
No hay mañana, así que hay que ir con todo y con lo mejor que tiene cada equipo. Eso es parte de la magia y emoción que envuelven al séptimo partido.
NADA QUE VER CON EL SEXTO DE 1985
El desafío de anoche en el Kauffman Stadium no se pareció en nada al sexto partido que disputaron hace casi 30 años Cardenales y Reales, que ganó Kansas City 2-1 con dos producidas de Dane Iorg en el cierre de la novena para forzar un séptimo duelo que se llevaron los Reales, 11-0, para alzar el primer cetro de su historia. Aquel sexto encuentro fue el de la polémica decisión del ompáyer Don Derkinger, quien marcó quieto al mexicano Jorge “Charolito” Orta, en una acción con la que comenzó el ataque decisivo.
Ayer no hubo nada de controversia, sólo contundencia por parte de Kansas City. Al ataque demoledor de siete anotaciones en el segundo acto tuvo el sello por todos lados del estilo ofensivo de Kansas City. No hubo jonrón y sí varios buenos contactos. Batazos de todos los calibres. Un sencillo de bate de roto de Alex Gordon, un machucón de Eric Hosmer que pasó sobre la cabeza del torpedero que estaba jugando adentro, un rodado difícil por primera base de Alcides Escobar, dobletes de Billy Butler y Mike Moustakas, un globito corto que picó en el jardín central por parte de Cain, y líneas de jit del japonés Aoki y Salvador Pérez. La velocidad de los campeones de la Liga Americana también fue un factor y se notó porque fueron el club más difícil de ponchar en el béisbol.
No fue todo “béisbol pequeño”, pero sí fue un excelente ejemplo de lo peligrosa que puede ser esta ofensiva, que al igual que la de San Francisco ha encontrado la forma de no ser víctima frecuente de los ponches y las formaciones defensivas especiales que tanto predominan en el béisbol moderno.
¿Cuál su fórmula? Tener bateadores de contacto que usan todo el campo.
El turno de Aoki en ese episodio fue una muestra de cómo suelen ser los Reales en la caja de bateo: la bateó varios faules al veterano Jake Peavy (0-2, 12.79) antes de disparar le proyectil al izquierdo. Cain, quien produjo tres carreras, confirmó lo que hemos visto a lo largo de este pléiofs, que es un súper pelotero. El jardinero rara vez tiene un mal turno al bate, es tenaz con la majagua y hace buen contacto. Fildea de maravilla y corre de forma magnífica. Sin duda, es uno de los reales más valiosos en esta carrera que los tiene a un triunfo de su segundo campeonato.
La explosión ofensiva, que también incluyó un cuadrangular de Moustakas, quien produjo dos registros, al igual que Hosmer, hizo todo más fácil para el ganador Yordano Ventura (1-0), quien en siete entradas espació tres jits, dio cinco bases y ponchó a cuatro. El jovencito dominicano, que tira candela a la registradora, le dedicó su actuación y triunfo a su amigo Oscar Taveras, el jardinero de los Cardenales que falleció hace unos días en un accidente en Dominicana.
Para Hosmer, Butler, Gordon y Moustakas, un título hoy sería extra especial. Todos fueron reclutados por Kansas City y formados durante años en sucursales y en las Ligas Mayores con la idea de que algún día iban a ser el núcleo de un conjunto campeón. Ahora están más cerca que nunca.
Esta Serie Mundial se empieza a parecer a la de 2001. En aquella ocasión, los Cascabeles regresaron a casa abajo 2-3 y vapulearon a los Yanquis, 15-2, en el sexto desafío, antes de imponerse dramáticamente 3-2 en el decisivo. ¿Seguirá Kansas City el mismo camino que Arizona? La historia está de su lado, ya que ningún equipo visitante ha ganado un séptimo partido desde los Piratas de Pittsburgh de 1979, frente a los Orioles de Baltimore. Sin embargo, los Gigantes no son un equipo cualquiera. Su vasto y exitoso historial en octubre los hacen un rival formidable y más que apto para ganar este tipo de encuentros. No hay que olvidar que los pupilos de Bochy se coronaron en la carretera en 2010 y 2012.
Estamos como comenzamos esta serie: la experiencia contra el ímpetu. A ver qué pasa.
Lo único seguro es que tenemos un séptimo juego y hay que disfrutarlo. A abrocharse los cinturones.
EL DATO: Los Reales conectaron 15 imparables en su victoria de 10-0. Cada titular dio por lo menos uno.
PARA HOY
Gigantes (Hudson, 0-1, 4.76) Vs. Reales (Guthrie, 1-0, 3.60).
18 horas.
T.V.: Canal 2 local, ESPN y Fox Sports
