Butler y los nuevos "Nasty Boys" meten a Kansas City a la pelea
Como los “Nasty Boys” de los Rojos de Cincinnati hace 24 años, Kelvin Herrera, Wade Davis y Greg Holland se están poniendo a su equipo sobre sus espaldas en la carrera al título de la Serie Mundial.
Los Reales empataron la Serie Mundial 1-1 gracias a su dominante bulpén, y en especial al dominicano Herrera, quien frenó un intento de ataque de los Gigantes de San Francisco en la sexta entrada y dejó la mesa puesta para que los campeones de la Liga Americana explotaran en el cierre para tomar la ventaja con la que se impusieron 7-2.
En 1990, ni los Piratas de Pittsburgh ni los Atléticos de Oakland tuvieron respuesta para el implacable trío de velocistas que formaban Norm Charlton, Randy Myers y Rob Dibble, que con sus relevos en las últimas entradas condujeron a Cincinnati al que hasta ahora es su último título. Si los Gigantes van a ganar su tercer campeonato en cinco años tendrán que hacer buenos contactos en algún momento con las pedradas de los nuevos “Nasty Boys”, que anoche ante un delirante público en el Kauffman Stadium lucieron todo su arsenal. Kansas City le ganó anoche a San Francisco en su propio juego: en un partido apretado, tenso, de esos que los monarcas de la Nacional normalmente encuentran formas de ganar; los Gigantes habían venido de atrás para empatar 2-2 y amenazaban en la sexta. Sencillos de Buster Posey y Hunter Pence obligaron a la entrada de Herrera con un aut (en el libreto del mánager Ned Yost está usarlo en la séptima con la ventaja). El quisqueyano, mostrando lanzamientos de más de 100 millas por hora, dominó a Brandon Belt en elevado al jardín izquierdo y a Michael Morse en una rola al torpedero. Amenaza conjurada.
En el cierre de la sexta, Lorenzo Cain, uno de los héroes improbables de esta impresionante carrera de los Reales en octubre, hizo vibrar de nuevo a Kansas. Un globito de Cain, quien comenzó a jugar béisbol en la preparatoria, luego de ser cortado del equipo de básquetbol, que picó en el jardín central comenzó la fiesta. Una base por bolas al consentido local, Eric Hosmer, hizo que el timonel Bruce Bochy llamara del bulpén a Jean Machi para reemplazar al abridor Jake Peavy. Pero esta vez los movimientos no le funcionaron al astuto timonel, que está en su cuarto Clásico de Otoño. Machi permitió sencillo remolcador de la carrera del gane de Billy Butler –en la primera produjo otro registro con imparable-, y más adelante también falló Hunter Strickland, el joven velocista. Elogiado otra veces por sus estrategias y manejo del pitcheo, Bochy vio cómo un encuentro que estaba 3-2 se convirtió en uno con pizarra de 7-2 cuando Salvador Pérez, el cátcher venezolano nombrado por Sporting News a su equipo ideal de la Americana, bateó doble de dos anotaciones y Omar Infante un cuádruple de dos circuitos.
Y todo comenzó con Cain, quien al empezar a jugar béisbol en la prepa no tenía idea de cómo agarrar un bate. El jardinero central encarna este carrera al campeonato de los Reales, ya que hace bien todas las “cosas pequeñas” que distingue al equipo de Ned Yost.
EL ESPECTÁCULO DE DAVIS Y HOLLAND
Los “Nasty Boys” de los Reales se encargaron del resto. Herrera superó algunos problemas de control en la séptima y Davis y Holland se combinaron para ponchar a cinco en los dos últimos rollos.
Después del tropiezo de los locales el martes, el Clásico necesitaba una respuesta importante de los Reales para aspirar a ser competitivo y espectacular, y la obtuvo. La reacción de Kansas City fue enfática. Empataron en el cierre de la primera tras un bambinazo de Gregor Blanco para abrir el partido, y Alcides Escobar puso la pizarra 2-1 en la segunda. El jovencito Yordano Ventura (5.1IP, 8H, 2C) se fajó en la loma; batalló con la ubicación de sus poderosas rectas, sobre todo contra zurdos, pero mantuvo a los Gigantes a raya. Quedó claro que los Reales le pueden jugarle al tú por tú a un equipo probado en Serie Mundial como San Francisco, pero que tiene sus puntos débiles. Los siguientes dos encuentros, en la Bahía, deben ser muy interesantes porque ninguno de los abridores es precisamente dominante y no hay clara ventaja para nadie. Se esperan más duelos de bulpén como el de ayer.
En el primer triunfo real en Serie Mundial desde hace casi 30 años no hubo nada de polémica. Ninguna decisión controversial como la que permitió al mexicano Jorge “Charolito” Orta anclar quieto en la inicial, en un acción clave del Clásico de 1985 frente a San Luis.
Los pupilos de Yost desplegaron su efectivo y espectacular juego para darle a su afición una victoria que disfrutó al máximo, y que de paso acabó con la racha de siete éxitos de San Francisco en la final. Sólo se poncharon cuatro veces, su defensiva fue brillante y oportuna y su velocidad se notó, en especial cuando Cain voló de segunda a jom para anotar con el sencillo de Butler en la sexta.
En esa decisiva entrada no entró Sergio Romo, el único mexicano en el Clásico y uno de los mejores relevistas gigantes, quien sigue sin ver acción. El que reapareció fue Tim Lincecum, el dos veces ganador del Cy Young a quien Bochy tiene olvidado en el bulpén. Lanzó por primera vez desde finales de septiembre y ponchó a dos en un acto y dos tercios, pero salió debido a molestias en la espalda. El ganador fue Herrera y la derrota se la llevó Peavy.
Hay Serie Mundial. El Clásico volverá a Kansas City a menos que los Gigantes ganen tres en fila en su casa. Parece que por primera vez desde 2011 nos podríamos encaminar a un séptimo partido. Y con ello el béisbol sería el gran ganador.
Ve un resumen del partido de ayer en este link: http://m.mlb.com/video/v36846979/102214-mlbcom-fastcast-royals-even-up-the-series
EL DATO: El gigante Pablo Sandoval suma 25 partidos seguidos embasándose en la postemporada.
Guthrie Vs. Hudson: Mañana viernes, en el tercero de la serie, en San Francisco, Jeremy Guthrie abrirá por Kansas City, contra el veterano Tim Hudson. Butler, uno de los héroes de anoche, se iría a la banca en la casa de los Gigantes, donde ya no hay bateador designado.
