El empleo y desempleo en Yucatán.
Esta semana abordaremos el tema de la situación laboral en Yucatán; analizaremos la cifras de empleo y desempleo, así como su evolución en el tiempo.
Para fines comparativos tomaremos como referencia los estados vecinos de Campeche y Quintana Roo, así como el promedio nacional.
Antes, nos detendremos un momento para revisar y precisar algunos conceptos que nos ayuden a dimensionar el fenómeno.
En México la población considerada en edad de trabajar es la que cuenta con 14 años o más; a partir de este universo es que se generan las tasas y estadísticas laborales.
La población económicamente activa (PEA) se integra con las personas que ofrecen sus servicios laborales, independientemente de su situación, valga la redundancia, laboral. Es decir, si sus servicios son o no son utilizados (ocupados o desocupados).
Si una persona no tiene trabajo, pero tampoco lo busca activamente, no es parte de la PEA, sino de la PEI (Población Económicamente Inactiva o de la Población No Económicamente Activa). Esta distinción es importante: una persona sin trabajo, aunque esté disponible para trabajar, no se considera como parte de la PEA si no busca activamente un trabajo. Aun sin empleo, no fuerza al mercado laboral y, por tanto, se le considera no activa y no forma parte de la PEA.
Por lo mismo, para ser considerado parte de la PEA es necesario tener presencia en el mercado laboral, ya sea como empleado (ocupado) o realizando una acción de búsqueda de trabajo. Esto nos lleva a otra distinción, que se hace entre la PEA al seccionarla entre la población ocupada (empleada) y la población en desocupación abierta.
Es importante señalar que existe una delgada línea entre la población ocupada que considera a los que trabajan menos horas a la semana por razones de mercado, es decir, trabajan menos horas de lo que les gustaría. Este segmento de la PEA se conoce como subempleados y es muy importante mantener presente que es parte de la población ocupada. En otras palabras, se consideran con empleo (este hecho es una de las explicaciones del porque las tasas de desocupación en México parecen bajas en relación a otros países).
El término ocupado o desocupado se refiere a una persona que trabaja o no, sin considerar la calidad o cantidad de horas del trabajo. Para considerar a una persona como ocupada, se le pregunta si en la semana pasada trabajó por lo menos una hora.
De igual manera, para el caso de una desocupada, no es suficiente estar en una situación específica (que es no trabajar), sino es condición sine qua non un comportamiento (adoptar acciones de búsqueda de empleo). Por consiguiente, la tasa de desocupación (desempleo) abierto (TDA) es la proporción de la PEA que no tiene trabajo. Esto lleva a una distinción, que muchas veces genera confusión en torno a las estadísticas de trabajo: no es lo mismo una persona sin trabajo que una en desocupación abierta. Todos los desempleados (desocupados) están sin trabajo, pero no todos los que no tienen trabajo son desempleados. Por ejemplo, los estudiantes.
De la misma forma, tampoco es lo mismo un buscador de trabajo que un desempleado abierto: todos los desempleados abiertos buscan trabajo, pero no todos los que buscan trabajo están desocupados. Por ejemplo los que quieren cambiarse de trabajo o para tener un trabajo adicional.
El siguiente diagrama presenta una clasificación esquemática de los conceptos que delimitan el mercado laboral, así como los valores absolutos y relativos de este mercado en Yucatán. Al último trimestre de 2012, la población estimada en el Estado fue de 2.022,956, de la cual el 75.5% están en edad de trabajar. Un 62% de los que están en edad de trabajar son económicamente activos y la mitad de ellos residen en la ciudad de Mérida.
El 97.7% de la PEA está ocupada, por lo que la tasa de desempleo abierto en el estado es del 2.3% y para Mérida un 2.6% (1.1% del total de la población está desocupada para Yucatán).
Al revisar los datos por condición de ocupación, se observa en Yucatán que el 46% que integra la fuerza laboral sostiene al restante 54% que está desocupada, es inactiva o no esta en edad de trabajar; el promedio nacional es del 41% y Cancún registra la cifra más elevada con el 49%.
En ningún caso la cifra supera el 50%. Podemos afirmar en términos generales que menos de la mitad de la población genera las condiciones para que la economía funcione.
Ahora bien, de las personas ocupada el 12.4% lo hace en actividades agropecuarias, ubicadas principalmente en el interior del estado, ya que en Mérida este sector apenas ocupa al 1.9% de la población.
El sector con mayor peso en Mérida es el comercio, que ocupa al 22.7% de su PEA, y que en su conjunto con el sector servicios ocupa al 78% de población ocupada.
Dentro de la industria, las manufacturas ocupa al 16.8% en Yucatán y en Mérida al 12.3%. Es de destacar el rol que tiene actualmente el turismo (restaurantes y servicios de alojamiento), cifra que ya destaca con un 7.3% en el Estado y 8.7% en Mérida.
El mercado laboral yucateco tiene un talón de Aquiles: el bajo nivel de ingresos de la mitad de la población ocupada. El 50% de la población ocupada recibe menos de 2 salarios mínimos (incluye a los que no reciben ingresos), que de acuerdo con el dato oficial equivale a 122.76 pesos diarios, cifra que en Mérida disminuye a un 40%.
Corroborando las cifras presentadas en entregas anteriores sobre los niveles socioeconómicos, en Mérida se ubica la proporción de personas con mayor poder adquisitivo.
La tasa de desocupación abierta mide la proporción de las personas que no tienen trabajo e hicieron el intento de buscarlo y es un indicador del comportamiento de la economía dado la relación inversa que guarda con el PIB.
Hay que señalar que de los tres estados del Sureste todos se encuentran por debajo de la media nacional; de los tres quien presenta un comportamiento a la par del dato nacional es el estado de Quintana Roo. En el último año, Campeche registró las menores tasas; los registros para Yucatán en 2012 oscilaron entre 3.7 y 2.3. Ambas cifras estuvieron sensiblemente más bajas que el promedio nacional. En próxima entrega abundaremos sobre la calidad del empleo.
