El ABC del Béisbol

Mariano brilla en su noche y la Americana abrirá en casa la Serie Mundial

Durante el último medio siglo, algunos de los más grandes pítchers de la historia han pasado por Queens. Tom Seaver alguna vez llamó casa al Shea Stadium. Nolan Ryan también, compartiendo el montículo con Dwight Gooden, Pedro Martínez y muchos otros. Así que fue apropiado que anoche, con Seaver en las tribunas para el primer Juego de Estrellas en dicho vecindario en 49 años, el pitcheo dominara la jornada. Los lanzadores de la Liga Americana dejaron en tres jits a la Nacional en una lechada de 3-0 en el Citi Field, asegurando que el campeón del Joven Circuito abrirá la Serie Mundial en casa por primera vez desde 2009. Esto podría ser particularmente importante para Boston, Detroit, cuyo mánager Jim Leyland dirigió muy bien a la Americana, Oakland, Texas y Tampa Bay, que están al frente en la lucha por los pléiofs en su liga.
“La Liga Americana es muy talentosa en este momento”, dijo el abridor de los Tigres, Max Scherzer, quien contribuyó con un cero en el primer acto. “Respetamos a la Liga Nacional. Sabemos del talento que tienen también. Pero mostramos el buen pitcheo que tenemos”.
En tal vez el momento más apropiado de todos, publicó mlb.com, el cerrador yanqui Mariano Rivera, quien representa la excelencia del pitcheo de Nueva York- recibió una ovación de pie de los 45,186 asistentes cuando entró en la octava. Peloteros de ambos equipos aplaudieron al tiempo que “Mo” estaba parado solo en el montículo, saludando al público. Retiró en orden a la Nacional, completando una trayectoria impecable en el clásico de verano, lo que le valió el premio al Jugador Más Valioso en esta su temporada de retiro. En la cuarta, la Americana se fue al frente con elevado de sacrificio de José Bautista. Un episodio después, J.J. Hardy produjo otro registro con rola y, en la octava, Jason Kipnis añadió un doble remolcador. Chris Sale (Medias Blancas)colgó dos argollas para la victoria; Joe Nathan se apuntó el salvamento. El fenómeno de los Mets, Matt Havey, abrió y sacó seis autes, con tres ponches. Sergio Romo no lanzó por la Nacional.
La actividad en las Mayores se reanuda pasado mañana y una de las series es Yanquis-Boston.

LA NOCHE DE MARIANO
NUEVA YORK.- Hubo mucho de qué hablar en la edición 84 del Juego de Estrellas: grandes jugadas en la tercera base del venezolano Miguel Cabrera y del dominicano Manny Machado; una carrera empujada del dominicano José Bautista y una anotada cada uno de Cabrera y su compatriota Salvador Pérez.
Hasta hubo un triple conectado por nada más y nada menos que Prince Fielder, en lo que terminó siendo una victoria de la Liga Americana por 3-0 sobre la Liga Nacional.
Sin embargo, nada ni nadie pudo opacar la figura de Mariano Rivera, quien se despidió de los clásicos de media temporada por todo lo alto al lanzar una entrada en blanco y ser nombrado el Jugador Más Valioso del partido.
Cuando el panameño salió a tirar el octavo inning -estrategia astuta de parte del mánager de la Liga Americana Jim Leyland, para asegurar la posibilidad de que lanzara Rivera-, escribió David Venn, de lasmayores.com, los jugadores del Joven Circuito se quedaron en la cueva para dejar que el veterano de 43 años recibiera él solo una fuerte ovación de pie de los 45,186 aficionados en el Citi Field de Nueva York.
“Fue muy especial”, dijo Rivera. “Ver a todos los fanáticos de pie y a ambos equipos parados fuera del dógaut; los mánagers, couches y jugadores…no tuvo precio”.
Antes del partido, Leyland había asegurado que Rivera lanzaría en este Juego de Estrellas, el 13ro. y último de la carrera del istmeño, quien ha asegurado que se retirará al final del 2013.
Algunas personas se sorprendieron cuando vieron a Rivera entrar al partido en el cierre del octavo episodios con la Americana arriba 3-0, en vez de esperar el noveno episodio para tratar de registrar el juego salvado.
Sin embargo, fue una estrategia que tenía todo el sentido del mundo. Al ser el Joven Circuito el equipo visitante, en teoría la Nacional pudo haber remontado en el cierre de la octava entrada y luego cerrado una victoria en ocho entradas y media; en tal caso, Rivera no hubiese podido lanzar.
Tomando en cuenta eso, el octavo fue para el panameño.
"Yo quería pitchar”, dijo Rivera al explicar la decisión. “Ya conoces el béisbol, puede pasar cualquier cosa. Leyland quería que yo lanzara, así que fue una gran idea.
“Le agradezco que me haya dado la oportunidad aquí en Nueva York con los fans. Creo que fue un plan perfecto”.
Agregó Leyland: “Tenía que hacerlo, por si ocurría alguna locura”.
En la octava entrada, Rivera provocó rodado a segunda de parte del dominicano Jean Segura, línea de frente al jardinero izquierdo de Allen Craig y roletazo al campo corto del quisqueyano Carlos Gómez para sacar de 1, 2 y 3 a la Liga Nacional. El veterano hizo un total de 16 pitcheos, 11 de los cuales fueron de straic.
“Fue un honor jugar detrás de él”, dijo el guardabosque de los Tigres de Detroit, Torii Hunter, quien estuvo en los jardines para el episodio de Rivera. “Es uno de los mejores pítchers en la historia de este juego. Fue un gran momento y una gran noche”.
El oriundo de la Ciudad de Panamá es ahora el jugador de más edad en ser nombrado Jugador Más Valioso de un Juego de Estrellas. Termina sus intervenciones en clásicos de media temporada con 9.0 entradas de por vida, cinco hits y una sola carrera permitida –que fue sucia-, cinco ponches y cero base por bolas.
Aunque el martes no hubo juego salvado para Rivera -quien tiene la marca de todos los tiempos en Juegos de Estrellas con cuatro-, el veterano se llevó la noche.
“Fue sin precio”, repitió el diestro de los Yanquis de Nueva York, autor de 638 salvados en campaña regular y 42 en postemporada -ambos récords y por mucho. “No pude haber pedido nada mejor que esto. Agradezco cada elemento de esto a los fans, los compañeros y los colegas”.
Con su “hold” (preservar la ventaja) de la octava, se unió a los inmortales Brooks Robinson y Frank Robinson, así como a su compañero de equipo y futuro inmortal Derek Jeter como los únicos en la historia en ganar el premio al Más Valioso en Serie Mundial y Juego de Estrellas. Joe Nathan, quien se apuntó el salvamento en lugar de Mariano, le dio la pelota de su primer rescate en choques estelares al panameño. “No es un secreto que es alguien a quien admiro”, señaló.

CON EL SELLO DE LA CASA
Rivera retiró a los tres bateadores que se enfrentó con 16 lanzamientos, todos con su recta cortada, el lanzamiento que lo convirtió en leyenda.
Fue su novena aparición en un Juego de Estrellas y es el primer relevista que obtiene el “MVP” en la historia del partido.
Mientras varios de los protagonistas salieron al terreno con spaics de colores psicodélicos, Rivera fue fiel a su estilo conservador, “spikes” de negro tradicional. Al lanzar, se convirtió en el segundo pitcher más longevo en ver acción en el Juego de Estrellas. El más viejo fue Satchel Paige, quien tenía 47 años cuando lo hizo seis décadas atrás.
Max Scherzer se combinó con Chris Sale, Félix Hernández, Matt Moore y Grant Balfour para lanzar pelota de un jit en los seis primeros episodios. El solitario imparable de la Nacional en ese lapso fue un sencillo de Carlos Beltrán con un aut en la cuarta entrada.
El pitcher victorioso fue Sale, de los Medias Blancas de Chicago, tras cubrir dos capítulos perfectos para la Americana, que sumó su tercera blanqueda y primera desde la edición de 1990 en el Wrigley Field. La Nacional ahora domina en la historia con foja de 43-39-2.
La Americana logró fabricar una carrera en el cuarto ante Patrick Corbin.
Miguel Cabrera abrió el episodio con un doble entre el bosque central-derecho, avanzó a tercera con un sencillo de Chris Davis y anotó con el elevado de Bautista al central. La carrera cortó una racha de 17 ceros seguidos de la Americana, que se remontaba a un jonrón de Adrián González ante Cliff Lee en Phoenix hace dos años.
Matt Harvey y Scherzer, los abridores, estuvieron dentro de una cifra récord de 39 debutantes en un partido en el que actuaron cuatro peloteros con 21 años o menos.
El juego comenzó con un susto tremendo para los Yanquis cuando Harvey golpeó a Robinson Canó en la pierna derecha en el segundo turno. El segunda base tuvo que salir del partido, pero una radiografía arrojó negativo y el diagnóstico fue de un moretón en el cuádriceps derecho.
El clásico de mitad de temporada batió un récord de asistencia en el Citi Field de Nueva York, con 45,186 espectadores. Los Mets fueron anfitriones del juego por primera vez desde que se disputó en el Shea Stadium en 1964. La Liga Nacional buscaba su cuarta victoria en fila, luego de haber perdido los primeros siete juegos desde que se decidió que el ganador del juego obtiene la ventaja de local en la Serie Mundial.

CANÓ: SÓLO UN SUSTO
Robinson Canó dio a los Yanquis algo que de ningún modo necesitaban este año: otro susto por una posible lesión.
“El músculo está un poco rígido. Salí del juego porque no quise que esto se agravara”, explicó. “No es nada malo. Me dijeron que es un golpe y que deberé aplicarme hielo en los próximos días”.
Cuando se le preguntó si aparecería el viernes en el primer partido de una serie en Boston, Canó dijo, “sí, ojalá que sí”.
El toletero, cinco veces electo para el Juego de Estrellas, fue impactado por una recta de 96 millas por hora lanzada por Harvey. Harvey habló con el canal FOX y explicó lo ocurrido.
“Intenté un lanzamiento adentro, esas cosas pasan de vez en cuando”, comentó Harvey tras completar su tarea de dos capítulos. “Me siento mal. Quiero darle mis disculpas”.
Los yanquis Derek Jeter, Alex Rodríguez, Curtis Granderson, Kevin Youkilis y Mark Teixeira se perdieron un gran número de encuentros en la primera mitad de la temporada. Canó, el capitán del derby de jonrones realizado la víspera, es líder del equipo con 21 vuelacercas y 65 producidas, además de un porcentaje de .302.

 

Durante el último medio siglo, algunos de los más grandes pítchers de la historia han pasado por Queens. Tom Seaver alguna vez llamó casa al Shea Stadium. Nolan Ryan también, compartiendo el montículo con Dwight Gooden, Pedro Martínez y muchos otros. Así que fue apropiado que anoche, con Seaver en las tribunas para el primer Juego de Estrellas en dicho vecindario en 49 años, el pitcheo dominara la jornada. Los lanzadores de la Liga Americana dejaron en tres jits a la Nacional en una lechada de 3-0 en el Citi Field, asegurando que el campeón del Joven Circuito abrirá la Serie Mundial en casa por primera vez desde 2009. Esto podría ser particularmente importante para Boston, Detroit, cuyo mánager Jim Leyland dirigió muy bien a la Americana, Oakland, Texas y Tampa Bay, que están al frente en la lucha por los pléiofs en su liga.
“La Liga Americana es muy talentosa en este momento”, dijo el abridor de los Tigres, Max Scherzer, quien contribuyó con un cero en el primer acto. “Respetamos a la Liga Nacional. Sabemos del talento que tienen también. Pero mostramos el buen pitcheo que tenemos”.
En tal vez el momento más apropiado de todos, publicó mlb.com, el cerrador yanqui Mariano Rivera, quien representa la excelencia del pitcheo de Nueva York- recibió una ovación de pie de los 45,186 asistentes cuando entró en la octava. Peloteros de ambos equipos aplaudieron al tiempo que “Mo” estaba parado solo en el montículo, saludando al público. Retiró en orden a la Nacional, completando una trayectoria impecable en el clásico de verano, lo que le valió el premio al Jugador Más Valioso en esta su temporada de retiro. En la cuarta, la Americana se fue al frente con elevado de sacrificio de José Bautista. Un episodio después, J.J. Hardy produjo otro registro con rola y, en la octava, Jason Kipnis añadió un doble remolcador. Chris Sale (Medias Blancas)colgó dos argollas para la victoria; Joe Nathan se apuntó el salvamento. El fenómeno de los Mets, Matt Havey, abrió y sacó seis autes, con tres ponches. Sergio Romo no lanzó por la Nacional.
La actividad en las Mayores se reanuda pasado mañana y una de las series es Yanquis-Boston.

LA NOCHE DE MARIANO
NUEVA YORK.- Hubo mucho de qué hablar en la edición 84 del Juego de Estrellas: grandes jugadas en la tercera base del venezolano Miguel Cabrera y del dominicano Manny Machado; una carrera empujada del dominicano José Bautista y una anotada cada uno de Cabrera y su compatriota Salvador Pérez.
Hasta hubo un triple conectado por nada más y nada menos que Prince Fielder, en lo que terminó siendo una victoria de la Liga Americana por 3-0 sobre la Liga Nacional.
Sin embargo, nada ni nadie pudo opacar la figura de Mariano Rivera, quien se despidió de los clásicos de media temporada por todo lo alto al lanzar una entrada en blanco y ser nombrado el Jugador Más Valioso del partido.
Cuando el panameño salió a tirar el octavo inning -estrategia astuta de parte del mánager de la Liga Americana Jim Leyland, para asegurar la posibilidad de que lanzara Rivera-, escribió David Venn, de lasmayores.com, los jugadores del Joven Circuito se quedaron en la cueva para dejar que el veterano de 43 años recibiera él solo una fuerte ovación de pie de los 45,186 aficionados en el Citi Field de Nueva York.
“Fue muy especial”, dijo Rivera. “Ver a todos los fanáticos de pie y a ambos equipos parados fuera del dógaut; los mánagers, couches y jugadores…no tuvo precio”.
Antes del partido, Leyland había asegurado que Rivera lanzaría en este Juego de Estrellas, el 13ro. y último de la carrera del istmeño, quien ha asegurado que se retirará al final del 2013.
Algunas personas se sorprendieron cuando vieron a Rivera entrar al partido en el cierre del octavo episodios con la Americana arriba 3-0, en vez de esperar el noveno episodio para tratar de registrar el juego salvado.
Sin embargo, fue una estrategia que tenía todo el sentido del mundo. Al ser el Joven Circuito el equipo visitante, en teoría la Nacional pudo haber remontado en el cierre de la octava entrada y luego cerrado una victoria en ocho entradas y media; en tal caso, Rivera no hubiese podido lanzar.
Tomando en cuenta eso, el octavo fue para el panameño.
"Yo quería pitchar”, dijo Rivera al explicar la decisión. “Ya conoces el béisbol, puede pasar cualquier cosa. Leyland quería que yo lanzara, así que fue una gran idea.
“Le agradezco que me haya dado la oportunidad aquí en Nueva York con los fans. Creo que fue un plan perfecto”.
Agregó Leyland: “Tenía que hacerlo, por si ocurría alguna locura”.
En la octava entrada, Rivera provocó rodado a segunda de parte del dominicano Jean Segura, línea de frente al jardinero izquierdo de Allen Craig y roletazo al campo corto del quisqueyano Carlos Gómez para sacar de 1, 2 y 3 a la Liga Nacional. El veterano hizo un total de 16 pitcheos, 11 de los cuales fueron de straic.
“Fue un honor jugar detrás de él”, dijo el guardabosque de los Tigres de Detroit, Torii Hunter, quien estuvo en los jardines para el episodio de Rivera. “Es uno de los mejores pítchers en la historia de este juego. Fue un gran momento y una gran noche”.
El oriundo de la Ciudad de Panamá es ahora el jugador de más edad en ser nombrado Jugador Más Valioso de un Juego de Estrellas. Termina sus intervenciones en clásicos de media temporada con 9.0 entradas de por vida, cinco hits y una sola carrera permitida –que fue sucia-, cinco ponches y cero base por bolas.
Aunque el martes no hubo juego salvado para Rivera -quien tiene la marca de todos los tiempos en Juegos de Estrellas con cuatro-, el veterano se llevó la noche.
“Fue sin precio”, repitió el diestro de los Yanquis de Nueva York, autor de 638 salvados en campaña regular y 42 en postemporada -ambos récords y por mucho. “No pude haber pedido nada mejor que esto. Agradezco cada elemento de esto a los fans, los compañeros y los colegas”.
Con su “hold” (preservar la ventaja) de la octava, se unió a los inmortales Brooks Robinson y Frank Robinson, así como a su compañero de equipo y futuro inmortal Derek Jeter como los únicos en la historia en ganar el premio al Más Valioso en Serie Mundial y Juego de Estrellas. Joe Nathan, quien se apuntó el salvamento en lugar de Mariano, le dio la pelota de su primer rescate en choques estelares al panameño. “No es un secreto que es alguien a quien admiro”, señaló.

CON EL SELLO DE LA CASA
Rivera retiró a los tres bateadores que se enfrentó con 16 lanzamientos, todos con su recta cortada, el lanzamiento que lo convirtió en leyenda.
Fue su novena aparición en un Juego de Estrellas y es el primer relevista que obtiene el “MVP” en la historia del partido.
Mientras varios de los protagonistas salieron al terreno con spaics de colores psicodélicos, Rivera fue fiel a su estilo conservador, “spikes” de negro tradicional. Al lanzar, se convirtió en el segundo pitcher más longevo en ver acción en el Juego de Estrellas. El más viejo fue Satchel Paige, quien tenía 47 años cuando lo hizo seis décadas atrás.
Max Scherzer se combinó con Chris Sale, Félix Hernández, Matt Moore y Grant Balfour para lanzar pelota de un jit en los seis primeros episodios. El solitario imparable de la Nacional en ese lapso fue un sencillo de Carlos Beltrán con un aut en la cuarta entrada.
El pitcher victorioso fue Sale, de los Medias Blancas de Chicago, tras cubrir dos capítulos perfectos para la Americana, que sumó su tercera blanqueda y primera desde la edición de 1990 en el Wrigley Field. La Nacional ahora domina en la historia con foja de 43-39-2.
La Americana logró fabricar una carrera en el cuarto ante Patrick Corbin.
Miguel Cabrera abrió el episodio con un doble entre el bosque central-derecho, avanzó a tercera con un sencillo de Chris Davis y anotó con el elevado de Bautista al central. La carrera cortó una racha de 17 ceros seguidos de la Americana, que se remontaba a un jonrón de Adrián González ante Cliff Lee en Phoenix hace dos años.
Matt Harvey y Scherzer, los abridores, estuvieron dentro de una cifra récord de 39 debutantes en un partido en el que actuaron cuatro peloteros con 21 años o menos.
El juego comenzó con un susto tremendo para los Yanquis cuando Harvey golpeó a Robinson Canó en la pierna derecha en el segundo turno. El segunda base tuvo que salir del partido, pero una radiografía arrojó negativo y el diagnóstico fue de un moretón en el cuádriceps derecho.
El clásico de mitad de temporada batió un récord de asistencia en el Citi Field de Nueva York, con 45,186 espectadores. Los Mets fueron anfitriones del juego por primera vez desde que se disputó en el Shea Stadium en 1964. La Liga Nacional buscaba su cuarta victoria en fila, luego de haber perdido los primeros siete juegos desde que se decidió que el ganador del juego obtiene la ventaja de local en la Serie Mundial.

CANÓ: SÓLO UN SUSTO
Robinson Canó dio a los Yanquis algo que de ningún modo necesitaban este año: otro susto por una posible lesión.
“El músculo está un poco rígido. Salí del juego porque no quise que esto se agravara”, explicó. “No es nada malo. Me dijeron que es un golpe y que deberé aplicarme hielo en los próximos días”.
Cuando se le preguntó si aparecería el viernes en el primer partido de una serie en Boston, Canó dijo, “sí, ojalá que sí”.
El toletero, cinco veces electo para el Juego de Estrellas, fue impactado por una recta de 96 millas por hora lanzada por Harvey. Harvey habló con el canal FOX y explicó lo ocurrido.
“Intenté un lanzamiento adentro, esas cosas pasan de vez en cuando”, comentó Harvey tras completar su tarea de dos capítulos. “Me siento mal. Quiero darle mis disculpas”.
Los yanquis Derek Jeter, Alex Rodríguez, Curtis Granderson, Kevin Youkilis y Mark Teixeira se perdieron un gran número de encuentros en la primera mitad de la temporada. Canó, el capitán del derby de jonrones realizado la víspera, es líder del equipo con 21 vuelacercas y 65 producidas, además de un porcentaje de .302.

 

Durante el último medio siglo, algunos de los más grandes pítchers de la historia han pasado por Queens. Tom Seaver alguna vez llamó casa al Shea Stadium. Nolan Ryan también, compartiendo el montículo con Dwight Gooden, Pedro Martínez y muchos otros. Así que fue apropiado que anoche, con Seaver en las tribunas para el primer Juego de Estrellas en dicho vecindario en 49 años, el pitcheo dominara la jornada. Los lanzadores de la Liga Americana dejaron en tres jits a la Nacional en una lechada de 3-0 en el Citi Field, asegurando que el campeón del Joven Circuito abrirá la Serie Mundial en casa por primera vez desde 2009. Esto podría ser particularmente importante para Boston, Detroit, cuyo mánager Jim Leyland dirigió muy bien a la Americana, Oakland, Texas y Tampa Bay, que están al frente en la lucha por los pléiofs en su liga.
“La Liga Americana es muy talentosa en este momento”, dijo el abridor de los Tigres, Max Scherzer, quien contribuyó con un cero en el primer acto. “Respetamos a la Liga Nacional. Sabemos del talento que tienen también. Pero mostramos el buen pitcheo que tenemos”.
En tal vez el momento más apropiado de todos, publicó mlb.com, el cerrador yanqui Mariano Rivera, quien representa la excelencia del pitcheo de Nueva York- recibió una ovación de pie de los 45,186 asistentes cuando entró en la octava. Peloteros de ambos equipos aplaudieron al tiempo que “Mo” estaba parado solo en el montículo, saludando al público. Retiró en orden a la Nacional, completando una trayectoria impecable en el clásico de verano, lo que le valió el premio al Jugador Más Valioso en esta su temporada de retiro. En la cuarta, la Americana se fue al frente con elevado de sacrificio de José Bautista. Un episodio después, J.J. Hardy produjo otro registro con rola y, en la octava, Jason Kipnis añadió un doble remolcador. Chris Sale (Medias Blancas)colgó dos argollas para la victoria; Joe Nathan se apuntó el salvamento. El fenómeno de los Mets, Matt Havey, abrió y sacó seis autes, con tres ponches. Sergio Romo no lanzó por la Nacional.
La actividad en las Mayores se reanuda pasado mañana y una de las series es Yanquis-Boston.

LA NOCHE DE MARIANO
NUEVA YORK.- Hubo mucho de qué hablar en la edición 84 del Juego de Estrellas: grandes jugadas en la tercera base del venezolano Miguel Cabrera y del dominicano Manny Machado; una carrera empujada del dominicano José Bautista y una anotada cada uno de Cabrera y su compatriota Salvador Pérez.
Hasta hubo un triple conectado por nada más y nada menos que Prince Fielder, en lo que terminó siendo una victoria de la Liga Americana por 3-0 sobre la Liga Nacional.
Sin embargo, nada ni nadie pudo opacar la figura de Mariano Rivera, quien se despidió de los clásicos de media temporada por todo lo alto al lanzar una entrada en blanco y ser nombrado el Jugador Más Valioso del partido.
Cuando el panameño salió a tirar el octavo inning -estrategia astuta de parte del mánager de la Liga Americana Jim Leyland, para asegurar la posibilidad de que lanzara Rivera-, escribió David Venn, de lasmayores.com, los jugadores del Joven Circuito se quedaron en la cueva para dejar que el veterano de 43 años recibiera él solo una fuerte ovación de pie de los 45,186 aficionados en el Citi Field de Nueva York.
“Fue muy especial”, dijo Rivera. “Ver a todos los fanáticos de pie y a ambos equipos parados fuera del dógaut; los mánagers, couches y jugadores…no tuvo precio”.
Antes del partido, Leyland había asegurado que Rivera lanzaría en este Juego de Estrellas, el 13ro. y último de la carrera del istmeño, quien ha asegurado que se retirará al final del 2013.
Algunas personas se sorprendieron cuando vieron a Rivera entrar al partido en el cierre del octavo episodios con la Americana arriba 3-0, en vez de esperar el noveno episodio para tratar de registrar el juego salvado.
Sin embargo, fue una estrategia que tenía todo el sentido del mundo. Al ser el Joven Circuito el equipo visitante, en teoría la Nacional pudo haber remontado en el cierre de la octava entrada y luego cerrado una victoria en ocho entradas y media; en tal caso, Rivera no hubiese podido lanzar.
Tomando en cuenta eso, el octavo fue para el panameño.
"Yo quería pitchar”, dijo Rivera al explicar la decisión. “Ya conoces el béisbol, puede pasar cualquier cosa. Leyland quería que yo lanzara, así que fue una gran idea.
“Le agradezco que me haya dado la oportunidad aquí en Nueva York con los fans. Creo que fue un plan perfecto”.
Agregó Leyland: “Tenía que hacerlo, por si ocurría alguna locura”.
En la octava entrada, Rivera provocó rodado a segunda de parte del dominicano Jean Segura, línea de frente al jardinero izquierdo de Allen Craig y roletazo al campo corto del quisqueyano Carlos Gómez para sacar de 1, 2 y 3 a la Liga Nacional. El veterano hizo un total de 16 pitcheos, 11 de los cuales fueron de straic.
“Fue un honor jugar detrás de él”, dijo el guardabosque de los Tigres de Detroit, Torii Hunter, quien estuvo en los jardines para el episodio de Rivera. “Es uno de los mejores pítchers en la historia de este juego. Fue un gran momento y una gran noche”.
El oriundo de la Ciudad de Panamá es ahora el jugador de más edad en ser nombrado Jugador Más Valioso de un Juego de Estrellas. Termina sus intervenciones en clásicos de media temporada con 9.0 entradas de por vida, cinco hits y una sola carrera permitida –que fue sucia-, cinco ponches y cero base por bolas.
Aunque el martes no hubo juego salvado para Rivera -quien tiene la marca de todos los tiempos en Juegos de Estrellas con cuatro-, el veterano se llevó la noche.
“Fue sin precio”, repitió el diestro de los Yanquis de Nueva York, autor de 638 salvados en campaña regular y 42 en postemporada -ambos récords y por mucho. “No pude haber pedido nada mejor que esto. Agradezco cada elemento de esto a los fans, los compañeros y los colegas”.
Con su “hold” (preservar la ventaja) de la octava, se unió a los inmortales Brooks Robinson y Frank Robinson, así como a su compañero de equipo y futuro inmortal Derek Jeter como los únicos en la historia en ganar el premio al Más Valioso en Serie Mundial y Juego de Estrellas. Joe Nathan, quien se apuntó el salvamento en lugar de Mariano, le dio la pelota de su primer rescate en choques estelares al panameño. “No es un secreto que es alguien a quien admiro”, señaló.

CON EL SELLO DE LA CASA
Rivera retiró a los tres bateadores que se enfrentó con 16 lanzamientos, todos con su recta cortada, el lanzamiento que lo convirtió en leyenda.
Fue su novena aparición en un Juego de Estrellas y es el primer relevista que obtiene el “MVP” en la historia del partido.
Mientras varios de los protagonistas salieron al terreno con spaics de colores psicodélicos, Rivera fue fiel a su estilo conservador, “spikes” de negro tradicional. Al lanzar, se convirtió en el segundo pitcher más longevo en ver acción en el Juego de Estrellas. El más viejo fue Satchel Paige, quien tenía 47 años cuando lo hizo seis décadas atrás.
Max Scherzer se combinó con Chris Sale, Félix Hernández, Matt Moore y Grant Balfour para lanzar pelota de un jit en los seis primeros episodios. El solitario imparable de la Nacional en ese lapso fue un sencillo de Carlos Beltrán con un aut en la cuarta entrada.
El pitcher victorioso fue Sale, de los Medias Blancas de Chicago, tras cubrir dos capítulos perfectos para la Americana, que sumó su tercera blanqueda y primera desde la edición de 1990 en el Wrigley Field. La Nacional ahora domina en la historia con foja de 43-39-2.
La Americana logró fabricar una carrera en el cuarto ante Patrick Corbin.
Miguel Cabrera abrió el episodio con un doble entre el bosque central-derecho, avanzó a tercera con un sencillo de Chris Davis y anotó con el elevado de Bautista al central. La carrera cortó una racha de 17 ceros seguidos de la Americana, que se remontaba a un jonrón de Adrián González ante Cliff Lee en Phoenix hace dos años.
Matt Harvey y Scherzer, los abridores, estuvieron dentro de una cifra récord de 39 debutantes en un partido en el que actuaron cuatro peloteros con 21 años o menos.
El juego comenzó con un susto tremendo para los Yanquis cuando Harvey golpeó a Robinson Canó en la pierna derecha en el segundo turno. El segunda base tuvo que salir del partido, pero una radiografía arrojó negativo y el diagnóstico fue de un moretón en el cuádriceps derecho.
El clásico de mitad de temporada batió un récord de asistencia en el Citi Field de Nueva York, con 45,186 espectadores. Los Mets fueron anfitriones del juego por primera vez desde que se disputó en el Shea Stadium en 1964. La Liga Nacional buscaba su cuarta victoria en fila, luego de haber perdido los primeros siete juegos desde que se decidió que el ganador del juego obtiene la ventaja de local en la Serie Mundial.

CANÓ: SÓLO UN SUSTO
Robinson Canó dio a los Yanquis algo que de ningún modo necesitaban este año: otro susto por una posible lesión.
“El músculo está un poco rígido. Salí del juego porque no quise que esto se agravara”, explicó. “No es nada malo. Me dijeron que es un golpe y que deberé aplicarme hielo en los próximos días”.
Cuando se le preguntó si aparecería el viernes en el primer partido de una serie en Boston, Canó dijo, “sí, ojalá que sí”.
El toletero, cinco veces electo para el Juego de Estrellas, fue impactado por una recta de 96 millas por hora lanzada por Harvey. Harvey habló con el canal FOX y explicó lo ocurrido.
“Intenté un lanzamiento adentro, esas cosas pasan de vez en cuando”, comentó Harvey tras completar su tarea de dos capítulos. “Me siento mal. Quiero darle mis disculpas”.
Los yanquis Derek Jeter, Alex Rodríguez, Curtis Granderson, Kevin Youkilis y Mark Teixeira se perdieron un gran número de encuentros en la primera mitad de la temporada. Canó, el capitán del derby de jonrones realizado la víspera, es líder del equipo con 21 vuelacercas y 65 producidas, además de un porcentaje de .302.

 

Mariano brilla en su noche y la Americana abrirá en casa la Serie Mundial
Mariano brilla en su noche y la Americana abrirá en casa la Serie Mundial
Mariano brilla en su noche y la Americana abrirá en casa la Serie Mundial
Mariano brilla en su noche y la Americana abrirá en casa la Serie Mundial