El ABC del Béisbol

El liderazgo, característica principal de Romero durante sus etapas en la cueva

Willie Romero es uno de los bateadores más destacados de los Leones en todos los tiempos. En el equipo de la década del club, publicado en el Guía Oficial de 2011, el venezolano aparece como el jardinero derecho. El venezolano "es un pelotero de 'cinco herramientas' que durante años dio liderazgo y números consistentes", se señala en el texto. El próximo año, Wilfredo comenzará su segunda etapa como timonel de los melenudos y primera sin la etiqueta de interino.

A continuación, ofrezco un compilación de artículos que hice y que se publicaron en el Diario de Yucatán, sobre el flamante piloto venezolano de los Leones durante su trayecto en el equipo, que reflejan el tipo de jugador y líder que es:


2012

Willie Romero aún no juega en su regreso a la cueva, pero su impacto ya se siente en el equipo melenudo. “Estoy muy contento por su presencia (de Romero), es lo que necesitábamos, alguien que vivió con nosotros el éxito de años recientes”, dijo el segunda base Oswaldo Morejón afuera de la casa club, después que el partido de ayer fue pospuesto por la pertinaz lluvia. El piloto J.J. Pacho llamó “un guerrero” al venezolano, quuien ayudó a los Tigres a coronarse hace un año al batear .412 con corredores en posición de anotar. Willie, el jardinero de las “cinco herramientas”, aclaró que “no soy un héroe, ni el salvador de este equipo. Voy a aportar mi granito de arena para que las cosas mejoren. Y tengo fe en el que el equipo se verá mejor. Lo más importante es el día a día. No hay que ver muy hacia adelante, la única manera de mejorar es trabajando partido a partido. Todo el equipo aprendió de lo que ha pasado”, indicó el guardabosque derecho selvático con un buen ánimo que refleja la “emoción de regresar a una plaza que siempre me brinda un apoyo excepcional”. “El Señor me dio el privilegio de estar aquí de nuevo y daré lo mejor de mí”.

Acerca de la ofensiva selvática, la que menos carreras anota por encuentro, apuntó que “cada quien tiene que enfocarse un poco más. Todos podemos hacer los ajustes, somos profesionales. La actitud es la clave”.
2009

Como uno de sus ídolos, Kirby Puckett, Willie Romero sale al terreno de juego a darlo todo. Ensuciar el uniforme parece una regla personal del venezolano, que combinó un talento especial, así como mucho trabajo y fé para ser uno de los mejores extranjeros en la Liga Mexicana en los últimos años.

“Todo se lo debo a Dios. Me ha dado la oportunidad de ser consistente, y de mantenerme sano y en este equipo tan bueno. Siento que aquí tengo un propósito”, indicó el jardinero derecho de los Leones de Yucatán.

El propósito máximo es ganar, y con Willie como una parte vital de su columna vertebral, Yucatán lo ha hecho cuando más cuenta: 40 victorias en postemporada desde aquel mágico agosto de 2005.

Chris Pittaro, director de “scouteo” profesional de los Atléticos de Oakland, escribió en el libro “El Jugador de Cinco Herramientas”, “que son muy pocos los peloteros bendecidos con la habilidad para ser considerados un jugador de cinco herramientas”. Willie es uno de ellos por su eficiencia en todas las facetas del juego: bateo de porcentaje (arriba de .340 en el circuito), correr (255 robos en 11 campañas), fildear (suma 118 seguidos sin error), tirar (12 asistencias esta campaña) y bateo de poder (126 cuádruples).

“Esta vez en el invierno descuidé el trabajo con las pesas por problemas en un hombro. Sin embargo, jugué casi todos los encuentros (105)”.

¿Couch de bateo? A Romero le gustaría terminar su carrera en Yucatán, aunque afirmó que “mi futuro seguro es Jesucristo. Quiero aprovechar los cinco o seis años más que creo voy a jugar” Este trabajo no es fácil; el extranjero no puede fallar. Cuando me retire dudo que sea mánager, no tengo el carácter para esa labor. Podría ser un couch de bateo”, dijo.

Cuando el momento de colgar los spaics llegue, Wilfredo tendrá varios gratos momentos que recordar. “La final que ganamos (en 2006) es el más grande. También, haber eliminado a los Tigres en años seguidos. Un logro muy importante es que en la liga ya no sólo son Diablos y Tigres. Junto a ellos ya se menciona a los Leones”, expresó.

Añadió que mantener el núcleo del plantel es la clave de los éxitos recientes en postemporada. “Poco a poco se adquirió madurez y prácticamente todos ya cuantan con experiencia en pléiofs. Eso da tranquilidad y seguridad. Y Lino siempre hace énfasis en los fundamentos y en el trabajo de conjunto”.

Willie no tiene duda de qué deben hacer los melenudos ante los Pericos de Puebla para extender a cinco su racha de postemporadas con al menos una serie ganada. “Buscar la base extra. Es lo más importante. Es más probable que alguien de nosotros esté en base que bateé un jonrón”.— Antonio Bargas Cicero

2009

Jit de Willie Romero remolcó la carrera con que los Leones de Yucatán, que impusieron anoche récord de bases robadas en un partido, vencieron 4-3 a los Petroleros de Minatitlán en el Parque Kukulcán, en choque alargado a 10 episodios.

En un duelo que comenzó con casi una hora de retraso porque la lluvia que cayó antes dejó en malas condiciones el terreno.

Las carreras
Fue hasta la quinta cuado la agresividad de las fieras en los senderos rindió frutos.

El capitán Oswaldo Morejón dio la voz de ataque con sencillo al central, se robó segunda y, con un aut, timbró el registro del 1-1 con triple de Luis Matos por el jardín derecho, un batazo que se le escurrió al patrullero Ricardo Soriano en una zona que estaba muy húmeda.

El veracruzano Rivera sufrió detrás del plato, aunque también puso fuera a Matos y a Morejón, quienes infructuosamente se lanzaron a la conquista del jom tras sendos rolatazos en el quinto y séptimo episodios, respectivamente. Con la majagua Rivera fue el petrolero que más daño hizo a Oscar Rivera. Produjo la de la quiniela al batear una rola a las paradas cortas en el segundo y luego conectó uno de los cinco imparables que aceptó el zurdo en siete actos. Pese a empatar su apertura más larga del año y servir ocho chocolates, uno menos que su mejor marca en esta campaña, el sonorense se fue sin decisión.

Mina anotó dos en la octava, por jonrón de Frank Díaz, pero doblete de Said Gutiérrez emparejó las acciones en el cierre.

El debutante Carlos Belliard realizó un relevó cardíaco en la alta del noveno. El dominicano, ex petrolero, llenó la casa con par de pasaportes y un pelotazo, pero salió con banderas desplegadas al ponchar a Sharnol Adriana sin tirarle con un latigazo por el centro del plato en cuenta de 3-2. Más drama no se puede. Belliard lanzó rectas de hasta 96 millas por hora.

En la décima, Luis Borges recibió pasaporte y corrió por él Alan Arredondo, quien se robó la segunda para ayudar a Yucatán a imponer récord de hurtos en un partido. Luis Arredondo recibió base intencional y Oswaldo Morejón también recibió pasaporte, dejando el escenario listo para Romero, quien sacó un rodado de botes altos, que no pudo atrapar el antesalista, quien sólo la desvió, suficiente para que timbre Alan.

Romero se robó tres bases para encabezar la decena de estafas. Fernando Alejos y Jesse Castillo robaron a dos y Morejón, Palafox y Alan Arredondo lograron las otras.
El récord de nueve pertenecí a los Diablos Rojos del México desde el 22 de marzo de 1972, en un partido ante el Águila de Veracruz.

Miguel Ángel González fue el ganador y Miguel Rubio el perdedor.

2009

El jardinero prospecto de cinco herramientas —el pelotero dotado de capacidad atlética con la habilidad de batear para porcentaje y poder, correr, fildear y tirar— está entre los más valiosos y raros elementos del béisbol, escribe Ben Reiter, de “Sports Illustrated”.

Willie Romero y Luis Matos fueron alguna vez prospectos con potencial para desarrollar dichas herramientas. El venezolano dice que las puertas de las Grandes Ligas se le cerraron demasiado rápido, mientras que el boricua patrulló la pradera central de los Orioles de Baltimore hasta que las lesiones descarrilaron su carrera en el mejor béisbol del mundo.

“El jugador de cinco herramientas en las Ligas Mayores es en gran parte un mito”, señala.

En la cueva no es así. Con base en sus herramientas, Romero y Matos forman uno de los mejores jardines de la Liga Mexicana .

En mayo Yucatán mostró un buen nivel gracias en buena medida a ambos. Wilfredo encabezó al club en porcentaje de bateo (.409) y carreras producidas (18), seguido por el ex oropéndola (.356, 17). Entre ambos acumulan 20 estafas (10 cada uno) y su fildeo es casi siempre seguro. Cubren mucho terreno en los jardines izquierdo y central, lo que da seguridad al pitcheo.

Romero todavía no comete pecado y en la más reciente visita de los Tigres al Kukulcán los frustró con su defensiva. Primero, puso fuera en el plato a Luis Mauricio Suárez con un certero disparo al plato y al día siguiente se robó dos extrabases al pie de la barda. Matos, quien se mueve hábilmente y sin gran esfuerzo en el central, también suma varias asistencias.

¿Y el poder? Willie es el primero en decir que las fieras no son un equipo de fuerza, pero él y Matos son capaces de dar un gran “swing” en cualquier momento. En 11 años en la liga Romero suma 122 bambinazos. Casi siempre en base Pero tal vez lo que los ha hecho más valiosos esta campaña es lo que quizá sea una sexta herramienta: la habilidad de embasarse. Matos es un pelotero distinto al de 2008. Con una técnica de bateo que depuró en la cueva y mayor conocimiento del pitcheo mexicano, el mes pasado compiló un porcentaje de embasarse de .515, lo que lo catapultó a la cima de ese departamento en el circuito. El puertorriqueño lo logró, sobre todo, mediante bases por bolas (22 en mayo); Willie (porcentaje de embasarse de .467 en mayo) se basó en jits (38).

“De Willie se puede esperar un turno de calidad cada vez que batea”, indica Ernesto Jerez, comentarista de ESPN. Jugó todo el Juego de Estrellas del domingo y realizó un buen lance pegado a la barda del izquierdo.

Matos pudo ser el jardinero central de Baltimore muchos años. Ahora, curiosamente, ese lugar lo ocupa Adam Jones, de casi 24 años y quien poco a poco se convierte en uno de los peloteros más completos en la Liga Americana. Es un joven con gran madurez. A lo mejor es porque creció en circunstancias difíciles en San Diego, en un barrio donde había mucha droga. “Siempre ha tenido el control de su vida”, dijo su medio hermano Anson Wright. ¿Control de toda situación? A lo mejor es su sexta herramienta, dice Reiter.

El mito se hace realidad.

2008

Willie Romero no está satisfecho. El venezolano espera que su valiosa actuación en el Juego de Estrellas sea el preludio de una segunda vuelta más sólida. “En donde no me encuentro como imaginaba es en las carreras producidas (suma 38 luego de impulsar 101 en 2007). Sin embargo, aún hay tiempo para mejorar”, indicó el Jugador Más Valioso del choque estelar.

Wilfredo también puede visualizar a él y a sus compañeros siendo un poco más oportunos con el bate. “Creo que necesitamos hacer un trabajo más efectivo cuando haya hombres en base, aunque eso no nos ha perjudicado tanto por nuestra labor de conjunto”.

A partir de hoy será un buen momento para que las fieras empiecen a aprovechar más sus oportunidades ofensivas, ya que esta semana visitarán a los dos mejores equipos del Norte, Saltillo y Monclova. Willie estaba un poco preocupado por la falta de descanso que tendrían él y los otros leones estelares, pero no duda que el equipo saldrá adelante en una difícil semana.

“Hemos vencido a esos equipos (Saltillo y Monclova), hay que hacer lo nuestro”, dijo.

2008

Willie Romero hacía un buen contacto tras otro en la “jaula” y el couch Roberto Pérez exclamó desde la loma: “Está listo para pasado mañana”. El venezolano se presentó ayer al Kukulcán en gran condición física y mostró un sólido “swing”, en una breve sesión previa a su primer entrenamiento con el resto de sus compañeros, que será hoy por la mañana.

El Jugador Más Valioso de los melenudos en 2007 realizó algunos toques, practicó su bateo con varios lanzamientos en la esquina de afuera, soltó el brazo e incluso dio algunos consejos a dos jóvenes que ayudaron en la práctica, uno de ellos Julio Pérez, hijo del couch de los selváticos. “Estoy agradecido con la directiva, ya que entendió la razón de que no haya podido llegar antes. Y me siento contento de regresar a un equipo que está creciendo. Sin duda podemos dar más este año”, dijo el jardinero de las “cinco herramientas”.

En la puerta de los vestidores de los Leones hay un letrero que dice: “A la cima no se llega superando a los demás, sino superándose a sí mismo”, y a algo parecido se refirió Romero al hablar de sus metas para esta campaña. “La familia es lo primero y una (en lo personal) se me cumplió. En cuanto al equipo, estar otra vez en los pléiofs; y en lo individual, superar lo hecho el año pasado”.

Si logra ésto último quizá tendrá la mejor actuación ofensiva para un león en la historia luego de compilar 101 carreras producidas y un porcentaje de bateo de .366, además de 15 triples, 19 robos de base y 13 jonrones.

“Nos quedó una espina (por la derrota en la final), pero hay que tomar las cosas con calma. Ir poco a poco. Lo importante es conservar la salud y ser consistente”, añadió con su característica sencillez el estelar melenudo.

En el invierno observó y aprendió al ver batear a Miguel Cabrera, su compañero con los Tigres de Aragua, aunque no vio mucha acción en el terreno. “Tuve algunos asuntos personales y pude descansar bastante. Pero me mantuve en forma, hice atletismo (al lado de algunos peloteros de Grandes Ligas) y pesas. Si estás activo vas a estar bien”, indicó.

Los fundamentos, clave
Reconoció que “no somos un conjunto de fuerza, pero aquí nadie va a dar 30 jonrones. Lo nuestro es el ”béisbol chiquito”. Matos (Luis) es el pelotero indicado para estar acá. Sabe realizar ajustes y corre, fildea y tira muy bien”.

Wilfredo está listo para hacer su parte en el juego de fundamentos. “Si papá Dios me da salud aspiro a robarme 30 bases. La temporada anterior me llevé casi veinte pese a una molestia en una pierna”.

El jardinero no tiene dudas de que Cabrera bateará .300, con 30 bambinazos y 100 impulsadas en el potente orden al bate de los Tigres de Detroit, y a cifras similares aspira el consistente Willie. Por lo pronto, se vio lo suficientemente bien como para jugar algunas entradas pasado mañana contra los Piratas, en Villa Madero.— Antonio Bargas Cicero

2007

Antes de cada partido Willie Romero encabeza un rezo por las familias de los peloteros de los Leones. Es sólo una muestra de la calidad humana del cañonero venezolano, la cual ha dejado más huella en la cueva que cualquiera de sus impresionantes estadísticas o habilidades en el diamante.

“Para mí es el jugador más completo de la Liga”, dice el capitán Oswaldo Morejón sobre el Jugador Más Valioso de los melenudos esta campaña. “También es un gran amigo”.

A Luis Arredondo, quien se llevó la distinción el año anterior, le da mucho gusto lo hecho por el versátil jardinero. “Uno cosecha lo que siembra y él se aplicó y es muy dedicado”.“Su compañerismo es tremendo y es una excelente persona. Es un motivador y te obliga a esforzarte porque siempre juega al cien por ciento”, agrega.

Para el couch Ray Torres, el único pelotero junto con Romero en producir al menos 100 carreras en una temporada con la franela yucateca, el béisbol le dio una recompensa al estelar melenudo.

“Jugó con dolor y algunas molestias y soportó la carga de salir al campo todos los días, por eso logró lo que logró. Este juego te recompensa por el esfuerzo. Es un ejemplo, un pelotero completo”.

El mánager Lino Rivera comenta que Wilfredo es “un buen ser humano”, pero lo que el boricua admira aún más de su jardinero central, quien impuso marca del club con sus 15 triples, es su respeto por el juego. “Te da todo en cada encuentro, llega temprano, ayuda a los demás, es alguien que sirve de ejemplo a los jóvenes”. “Hace unos años en Monclova tuve a Willie en mi equipo, y puedo decir que cada vez se ve mejor. Esta vez se ha visto súper consistente”, añade Lino.

Cuando se le pregunta a Morejón qué es lo que más admira del venezolano, su respuesta es inmediata: “¡Como corre! Su salida al correr las bases y su fuerza en las piernas son impresionantes”.

El camarero yucateco seguirá disfrutando del “show” de Willie en las bases durante los pléiofs, en los que las herramientas y liderazgo de Romero serán claves.

“Hacer lo que hizo Romero no es fácil. Los muchachos jóvenes deben darse cuenta de eso y ver lo que hace él, todos los sacrificios que hay que realizar para tener una carrera exitosa”, indica Ray, quien en 1989 impuso el récord de la franquicia de producidas (102).

“Para llegar a esa cantidad se tienen que dar muchas cosas, no basta sólo con ser un buen bateador. Primero que nada hay que tener la fortaleza para salir al campo todos los días”.

Willie hizo eso y mucho más. Tuvo que reponerse a la salida de dos buenos amigos, Pedro Castellano y Donzell McDonald, y en algunos encuentros incluso se desempeñó como primer bate.

“El Actor”, quien estará de nuevo en los pléiofs, con los Acereros de Monclova, describió de forma acertada a su ex compañero con los Leones: “Él va a producir carreras en el lugar que lo pongas”.— Antonio Bargas Cicero

2007

A Willie Romero le gusta observar a algunos de los mejores bateadores de las Grandes Ligas: Miguel Cabrera, Albert Pujols, Bobby Abreu, Manny Ramírez.

También trata de proyectar en su mente una película o visualizar lo que puede hacer en cada turno al bate y antes de cada partido para darse confianza, una estrategia que aprendió de un psicólogo cuando entrenó hace unos años con los Vigilantes de Texas.

Observar y visualizar. En eso basa su juego el mejor cañonero y tal vez más completo pelotero de los Leones. Willie también es una persona sencilla: “Yo soy de los que creen en el trabajo y en enfocarme en lo que hago”, señala sonriente el venezolano en el dógaut melenudo.

Los consejos del psicólogo ayudaron a Romero a obtener la corona de bateo en la Liga Mexicana, aunque para el jardinero derecho de las fieras no hay nada como ver a los buenos bateadores.

“Tengo la oportunidad de jugar (en el invierno) con Miguel Cabrera. Observar y observar lo que hacen él y otros grandes peloteros me sirve mucho”.

El aspecto científico de su juego se combina con su habilidad natural y una gran preparación, para hacer de Romero un pelotero de los llamados “de cinco herramientas”, por su comando en el plato, poder, velocidad, buen guante y fuerte brazo.

Sports Illustrated comenta que por cada jugador de cinco herramientas que cumplió con las expectativas (Barry Bonds, Ken Griffey Jr.), hay muchos más que no lo hicieron (Alex Escobar y Rubén Rivera, jardinero central de los Piratas de Campeche).

Wilfredo lamenta no haber recibido una oportunidad real de demostrar su habilidad en la Gran Carpa. Con un tono de voz bajo que refleja su timidez, señala que “en Estados Unidos me cerraron las puertas muy joven, cuando tenía 23, 24 años”.

Eso no desanimó al gran cañonero melenudo, quien desde los nueve años decía que iba a ser pelotero. En esa época no jugaba mucho, pero lanzaba piedras y tapas de refresco en la calle.

Un potente brazo ya empezaba a tomar forma.

La falta de oportunidad en las Grandes Ligas dio paso a un momento clave en su carrera.

“Decidí venir a la Liga Mexicana y gente como Alexander Cabrera me dijo: ”No es una Liga fácil”. Y enseguida me di cuenta, cuando los Tigres me sacaron aunque bateaba para .350 y era líder de producidas del equipo. Esa experiencia me hizo buscar ser mejor día a día. Definitivamente venir a México me ayudó mucho”.

Momento difícil ¿Cuál ha sido el momento más duro de tu carrera? se le pregunta. “Ahora lo estoy viviendo”, responde Romero, parte de “Los Cuatro Fantásticos” de los Leones hace dos años, junto con Pedro Castellano, Eddy Javier Díaz y Scott Bullett.

Eso, empero, es algo difícil de creer por la forma como el venezolano cargó la ofensiva de las fieras durante la primera vuelta, pese a no ser un cuarto bate.

“Me hicieron dos operaciones en un codo y sufrí una lesión en la espalda, pero eso no se compara con el problema personal que tuve recientemente y que hizo que batalle mucho para concentrarme en el terreno”, indica.

“Afortunadamente el apoyo de mi novia, que es muy especial, de mis hijos Kareli y Josué, de Jesucristo, y mi motivación misma, me ayudaron a salir adelante”.

Y de qué manera.

Romero es el líder de carreras producidas de la Liga Mexicana, a pesar de que ya no cuenta con la protección que le daba Castellano en el orden al bate.

Cómo robar la tercera Quien sí continúa en la alineación yucateca junto con Wilfredo es uno de sus mejores amigos en la cueva: Donzell McDonald.

“Me llevo bien con todos. Donzell es un buen muchacho y mi relación con él es muy productiva, sobre todo porque me da consejos de cómo robar bases. Él tiene mucha experiencia en eso y me ha ayudado con mi técnica para robarme la tercera base”.

El éxito del venezolano no tiene secretos: trabaja durante todo el año para ser el mejor. “Fuera de temporada hago mucho atletismo. Trabajo con un preparador físico en Venezuela desde hace tres años”, comenta Willie.

Similar a lo que ocurre con Miguel Cabrera, el joven y estelar tercera base de los Marlines de Florida y a quien admira, el feroz león es el ancla ofensiva y un pelotero irreemplazable para los campeones de la Mexicana.

La ilusión de aquel niño que jugaba en la calle se cumplió.— Antonio Bargas Cicero

2007

Willie Romero sonríe cuando se le pregunta por qué los Leones están bateando tantos triples en esta temporada. Sentado en el dógaut melenudo, el cuarto bate y jardinero derecho afirma que el “estadio (Kukulcán) es muy grande y aquí es difícil batear”.

Los campeones han encontrado otra manera de sacarle provecho a su parque, que es más apto para el pitcheo que para el bateo.

¿No es así Willie? “Yo no tengo fuerza. Cuando estoy en la caja de bateo buscó el “gap” (los huecos en los jardines). Nunca pienso en el triple, pero en este parque se dan varios por las dimensiones. Creo que más que nada hemos aprendido a jugar en este estadio”.

Romero y los “reyes del triple” de la Liga Mexicana no sólo han aprendido a jugar en el Kukulcán. Su orden al bate de chocadores de pelota y elementos rápidos es tal vez el más apto en el circuito para conseguir el batazo más difícil en el béisbol.

Toby Hall, receptor de los Medias Blancas de Chicago, quien en 2002 conectó su primer y único triple en las Mayores, comentó: “No sé cómo lo hacen estos muchachos (para batear triples), ya que hay que correr mucho. Estaba muy cansado”.

Los Leones a veces lo hacen ver fácil. Incluyendo el partido del jueves en Oaxaca, Yucatán sumaba 24 tablazos de tres estaciones y está en camino a romper el récord de la franquicia de 40, impuesto en 1982. Al frente de los “reyes del triple” está Romero, quien con sus siete es líder de la Liga. Le siguen Donzell McDonald y Oswaldo Morejón, con cinco cada uno, y Luis Arredondo, el líder de la Mexicana en ese departamento en 2006, con cuatro. Luis Borges, quien ha hecho un trabajo espléndido este año al batear detrás del “Actor”, Jesse Castillo y Pedro Castellano (ahora con Oaxaca) tienen uno cada uno.

Amplio dominio El dominio de las fieras en este departamento es tan amplio que sólo Romero acumula más triples que otros 11 equipos. Los Diablos Rojos, que anoche jugaron en el Kukulcán, tienen cinco en total y los Sultanes, dos más.

Apenas arriba de Willie se encuentran Laguna y Tabasco, con ocho cada uno. Los melenudos suman el doble de triples que su más cercano perseguidor: los Rieleros de Aguascalientes del dominicano Eddie Díaz.

Morejón, quien ya bateó tres tripletes con la casa llena esta campaña, coincide con Romero en que el Kukulcán da una ventaja extra a los monarcas. “Uno sólo trata de batear entre dos. El campo es muy grande y nosotros conectamos muchas líneas”, señaló el capitán león, con su mascota en mano y listo para entrenar. Esa es una combinación que ha ayudado a los Leones a conseguir la mayor cantidad de triples antes de concluir la primera mitad de una calendario desde que debutaron en 1954.

Los números respaldan lo que afirman Willie y Oswaldo: de los 24 cañonazos de tres esquinas, 19 fueron en la casa de los “reyes de la selva”.

Dos especialistas Mientras Romero y Morejón han sorprendido al conectar 11 triples entre ambos, los cañonazos de tres bases son algo común para McDonald y Arredondo.

2007

Cuando entrenan durante el invierno en Venezuela, Willie Romero y Bobby Abreu casi no hablan de béisbol.

De lo poco que platican sobre el juego es de cómo mantener un nivel parejo. El trabajo que han hecho les ha funcionado a ambos peloteros y amigos, que tienen estilos similares: batean para porcentaje, tienen poder, se roban bases y son efectivos con el guante en los jardines.

Los Leones pueden esperar eso y más de Willie, que ayer tuvo su primer día en la cueva con el número 9 en el dorso en vez de su tradicional 7.

“Mi principal objetivo esta temporada es mantenerme saludable y mejorar mis números”, indicó el guardabosque izquierdo venezolano en la caseta aledaña al dógaut melenudo, donde normalmente se colocan los trabajadores del terreno. “Deseo también ser consistente, y ésa va a ser la clave para lograr el bicampeonato. Este equipo casi no cambió nada, se mantuvo la base, y tenemos oportunidad de conservar nuestro nivel en el terreno”.

Apuntó que el plantel campeón es ahora mejor. “Creo que la llegada de Navarro (Luis) nos ayudará mucho ya que aportará mayor experiencia al bulpén”.

Willie tiene algunos días sin hacer nada, pero está seguro de que no tendrá problemas para alcanzar su mejor estado físico.

“Me siento bien físicamente, no hay ningún problema, por lo que con un poco de trabajo estaré listo para jugar”, añadió el cañonero, que hace dos campañas brilló con los Leones a pesar de que tuvo problemas en ambas rodillas.

El “béisbol pequeño” Romero reconoció que los Leones “no tenemos fuerza”, por lo que el equipo deberá aplicar de nuevo los fundamentos o el “juego pequeño” del mánager Lino Rivera para poder salir adelante.

“Nuestro único bateador de fuerza es Pedro (Castellano) y debido a eso necesitamos hacer las cosas pequeñas para ganar. El año pasado las hicimos y esta vez necesitamos repetirlo”.

2006

Cuando Bobby Abreu tome hoy su primer turno al bate en el Fenway Park, en la conclusión de una serie clave contra los Medias Rojas, el venezolano probablemente ya esté enterado de la más reciente proeza de Willie Romero y los Leones de Yucatán. Willie y Bobby comparten algo más que una amistad y varias similitudes como peloteros. “Somos buenos amigos. Nos conocemos desde niños y jugamos juntos en infantil, pre-júnior y júnior. Firmamos como profesionales casi al mismo tiempo”, señala Wilfredo antes de comenzar el tercer partido de la Serie de Campeonato de la Zona Sur.

“Hemos hablado y estamos al pendiente de lo que hacemos cada uno. Nuestra amistad es muy importante”, agrega.

Curiosamente, los dos venezolanos juegan actualmente en el jardín derecho, además de que ambos son buenos bateadores de contacto y poder, y son veloces y efectivos a la defensiva.

Otra similitud es que atraviesan por tal vez los mejores momentos de su carrera. Abreu le ha dado un impulso al orden al bate de los Yanquis, mientras que Romero está en la antesala de ser campeón en la Liga Mexicana.

Willie piensa que el uniforme de rayitas no ha cambiado a uno de sus mejores amigos. “Él es la misma persona. Estar en esa organización debe ser algo grande y seguramente le dará a Bobby un segundo aire y un giro positivo a su carrera”, apunta el quinto bate león, que también conoce a otros peloteros de las Ligas Mayores.

Habilidad natural Hace poco, cuando todavía estaba con los Filis de Filadelfia, Abreu fue designado por “Baseball America” como el bateador que mejor selecciona los lanzamientos en la Liga Nacional, y Willie explica qué es lo que hace que Bobby sea tan paciente. “Le gusta observar. Lo hace desde que era niño. Su habilidad es algo natural”. Abreu también fue designado entre los tres jugadores que mejor corren en la Nacional. El jardinero de los Leones indica que su relación con el tercer cañón de los Bombarderos es muy valiosa y le ha ayudado dentro del terreno y fuera de él. “Siempre nos escuchamos y nos damos apoyo. Nos hemos ayudado bastante entre nosotros”. Seguramente durante la gran final de la Liga Mexicana no será la excepción.- Antonio Bargas Cicero

 

El liderazgo, característica principal de Romero durante sus etapas en la cueva