El bicampeonato para México cierra una campaña de ensueño para Carillo y los Naranjeros
El bicampeonato de México en la Serie del Caribe deja lecciones importantes y aumenta aún más las importantes expectativas que ya tienen los Leones de Yucatán para este año.
Una de las principales lecciones es el recordatorio de lo importante que es saber desarrollar talento. Antes del clásico caribeño en Isla de Margarita destacamos en este medio que tres de los lanzadores que reforzaron a los Naranjeros de Hermosillo, Juan Salvador Delgadillo, Alfredo Aceves y Oliver Pérez, surgieron de las filas de la organización melenuda, cuando el encargado de supervisar y trabajar con los jóvenes era el yucateco Roberto Pérez Aguilar, bajo el mando de Gustavo Ricalde Durán. Desafortunadamente, ese sistema de desarrollo que llegó a florecer y ser clave para que las fieras conquisten un título y un subtítulo en años seguidos en la LMB se estancó y dejó de producir de peloteros de impacto para el equipo grande. Ahora, los hermanos Arellano Hernández le han puesto de nuevo énfasis a esta labor y los primeros resultados ya están a la vista: un subcampeonato en la Liga Noroeste y un prometedor grupo de prospectos que podría convertirse en la base del club en unos años.
Las expectativas crecen para las fieras con el mánager campeón de la Liga Mexicana del Pacífico y de la Serie del Caribe. Matías Carrillo dejó en el olvido un verano complicado –fue cesado en la recta final por unos Tigres de Quintana Roo que a la postre fueron campeones y llegó a Yucatán en una situación difícil, de la que no pudo levantar a los selváticos para llevarlos a pléiofs-, de la mejor manera posible. Tomó a un club de Hermosillo renovado, con varias caras nuevas y bastante talento, algo similar a lo que se encontrará en la cueva, y lo mantuvo en el liderato de la Mexicana del Pacífico de punta a punta. En los pléiofs, los Naranjeros afrontaron series duras contra Los Mochis y Navojoa; hubo presión y situaciones en las que hubo que venir de atrás, a diferencia del rol regular, y los campeones siempre encontraron la manera de salir adelante; decisiones valientes de Carrillo como usar a abridores con tres días de descanso o remover del puesto de cerrador al líder de salvamentos de la LMP en favor de Fernando Salas tuvieron que ver mucho en el éxito. En la Serie del Caribe, dirigió a un conjunto muy diferente al de los Naranjeros al que llevó a su campeonato 16. No contó con elementos clave como el primer bate y jardinero central, Jerry Owens, el relevista de Grandes Ligas, Fernando Salas, y el abridor Barry Enright, el Más Valioso de la final de la LMP. Solamente, el tercera base Yunesky Sánchez, el camarero Carlos Alberto Gastélum, el primer base Daryle Ward y el cañonero Zelous Wheeler se mantuvieron como titulares del equipo que se impuso en la postemporada de la LMP.
Pero Carrillo hizo que los Naranjeros reforzados jugaran exactamente como los Naranjeros que dominaron la liga invernal mexicana. Sobresalieron por sus buenos fundamentos –sólida defensiva y capacidad para mover corredores y fabricar carreras- y labor de conjunto; Hermosillo jugó como un verdadero equipo y la muestra es que México tuvo varios jugadores valiosos en Isla de Margarita: Chris Roberson, Sebastián Valle, Alfredo Aceves, Delgadillo, entre otros.
ACEVES Y DELGADILLO: DUPLA DE ASES
El pitcheo fue la base de todo. “El Coyote” sólo usó a uno de sus abridores en la LMP, Nathan Reed, y no le fue bien contra Venezuela. Los refuerzos fueron fundamentales. Aceves y Delgadillo, que se formaron casi al mismo tiempo en sucursales de Yucatán, se combinaron para lanzar 28 entradas dominantes y conseguir tres éxitos; los cuatro partidos que abrieron los ganó el conjunto mexicano. Los cuatros éxitos de México se los apuntaron ex leones de Yucatán: Delgadillo (2, contra Puerto Rico, al que dejó sin carrera en 14 episodios), Aceves (1) y Oliver (1). El Jugador Más Valioso fue Roberson (.370, 2HR, 6CP) el jardinero de los Sultanes de Monterrey que aportó picardía y poder a lo largo de la serie, pero Delgadillo también pudo llevarse sin problemas la distinción.
También es para destacar el desempeño del cátcher mochiteco Sebastián Valle, uno de los peloteros mexicanos más prometedores de la actualidad. Bateó .333 y estuvo detrás del plato para los triunfos en la semifinal y final. Liquidó a Dominicana con un sencillo en el que iba a tocar la bola antes de cambiar de parecer cuando vio que se movieron los jugadores de cuadro, y sepultó a los boricuas en la victoria de 7-1 de anoche con un cuadrangular con la casa llena. El poder siempre ha sido el sello de Valle, quien llegó a estar entre los diez mejores prospectos de los Filis de Filadelfia. En estos días se reportará al campamento de ese equipo de Grandes Ligas como invitado y posiblemente empezará la temporada en Triple A. El cubano Yunesky Sánchez fue otra de las bujías de los Naranjeros al batear .381.
Después del fracaso en el Clásico Mundial de 2013, la tercera corona en cuatro años de México en la Serie del Caribe confirma que en béisbol el país le puede pelear al tú por tú a cualquiera, siempre y cuando se trabaje con orden y seriedad, como lo ha hecho la LMP. Los directivos de ese circuito han sabido conformar equipos competitivos (combinando extranjeros y mexicanos), con armonía, que salen a jugar duro. El talento siempre ha habido, ahora se está aprovechando de mejor manera. Es una pena que nadie haya transmitido por televisión este nuevo logro del béisbol mexicano.
Carrillo les dio a los Naranjeros apenas su segundo cetro caribeño (primero desde 1976) y es el primer timonel mexicano campeón desde el yucateco J.J. Pacho (Mazatlán).
"El Coyote" dijo que México ya no es el “patito feo” y su equipo lo demostró con creces.
