El ABC del Béisbol

Duro golpe para los Yanquis el adiós de una dupla histórica y ganadora: Pettitte-Rivera

SE VA UN ICONO DE LOS YANQUIS Y DEL BÉISBOL
Por Tom Verducci, de Sports Illustrated, espn y las mayores.com

Una de las carreras más icónicas en la historia de las Grandes Ligas está terminando: Mariano Rivera, a dos meses de cumplir 44 años, 23 años después de su comienzo en el béisbol profesional, hará su último lanzamiento. Adiós al líder de salvamentos de todos los tiempos en temporada regular y pléiofs. Adiós a su recta cortada, que está junto con el screwball de Carl Hubbell, la curva de Sandy Koufax y la recta de Nolan Ryan entre los mejores lanzamientos de todos los tiempos. Y adiós a esa figura delgada que podía adaptarse y trabajar bien en el más complicado de los escenarios como Astaire o Sinatra con una calma que hacía ver lo difícil como fácil. Sólo le faltaba el esmoquin.

El hijo de un pescador panameño se convirtió en realeza del béisbol, aunque ese honor se lo ganó a pulso, nadie se lo dio. Rivera firmó con los Yanquis en 1990 a los 20 años por sólo 3,000 dólares e hizo el primer viaje en avión de su vida para reportarse al campo de entrenamiento en Tampa. Se lesionó un codo en 1992 y fue sometido a una intervención para reparar el ligamento. No fue protegido por los Bombarderos en el draft de expansión de ese año, pero no fue reclamado ni por las Rocas ni por los Marlines, casi fue cambiado a los Tigres en 1995 por el zurdo David Wells y en 1996 a los Marineros por el torpedero Félix Fermín (actualmente mánager de los Delfines de Ciudad del Carmen en la Liga Mexicana), y dejó de será abridor tras una efectividad de 5.94 en 10 oportunidades en 1995. Fue entonces, en el bulpén, y especialmente en octubre, que Rivera, forjó su enorme legado.

El final de su carrera es difícilmente el final de su historia. Su persona es tan humilde y reconocida que lo que hizo será recordado siempre. Pocos jugadores en cualquier deporte se han retirado con tanta reverencia de sus colegas. “Probablemente desde Koufax no habíamos visto a alguien dejar el juego con tanto respeto”, dijo Joe Torre, el mánager de Rivera con los Yanquis en cuatro de sus cinco campeonatos.

Como Koufax, Rivera se ha convertido en un ejemplo a seguir como lanzador, compañero y amigo.

“Ojalá más gente pudiera hablar con Mariano porque él es probablemente una de las mejores cosas que le han pasado al béisbol”, comentó Roy Halladay, pítcher de Filadelfia, a quien el panameño le enseñó la recta cortada. “Para mí eso es lo que hacen los grandes peloteros: dejan su marca en el juego, algo más que números y logros”.

DOS PÍTCHERS DIFÍCILES DE REEMPLAZAR

Cuando caiga el último aut de la temporada de los Yanquis, este domingo en Houston, el equipo que dirige Joe Girardi se irá a su casa sin postemporada por primera ocasión desde 2008, pero igual de doloroso o más será perder a dos de los más destacados y profesionales serpentineros en la historia de la franquicia. Con “Mo” dirá adiós también el zurdo Andy Pettitte. Ambos se combinaron para lanzar 34 campañas con los Bombarderos del Bronx (19 de Mariano, un récord de Grandes Ligas con el mismo club), convertirse en la dupla más prolífera con un triunfo y un salvamento en un mismo partido y en dos de los pítchers más sobresalientes de todos los tiempos en pléiofs. Hay diversas maneras de medir la grandeza de Rivera. Una es viendo sus números en el máximo escenario, la Serie Mundial: 2-1, efectividad de 0.99 y 11 salvamentos en 24 apariciones (36 entradas y un tercio), con 110 ponches y 21 bases por bolas. En total en postemporada, perdió una vez (8-1) y compiló efectividad de 0.70 en 96 apariciones. Los números de Pettitte no son tan impresionantes en el Clásico de Otoño, 5-4, 4.06 en 77 episodios y dos tercios, pero en pléiofs su marca queda en 19-11, con 3.81 en 44 aperturas, en las que construyó una reputación de ser un lanzador de grandes ocasiones, con nervios de acero, que se crecía mientras mayor era la presión. Si esta noche gana en Houston, cerca de donde vive, terminará su trayectoria sin ninguna temporada debajo de .500 en ganados y perdidos en Grandes Ligas. Sólo una vez ganó menos de 10 juegos (el año anterior, cuando vio acción en 12). En 1996 y 2003 ganó 21 partidos.

El liderazgo y capacidad de Pettitte y Rivera dejarán un enorme hueco en el Bronx.

A Rivera le hubiese gustado que su última campaña terminara como casi todas sus temporadas como ligamayorista -en los pléiofs (desde que el debutó en 1995, sólo no clasificó Nueva York en 2008 y ahora) -, pero el istmeño asegura que el resultado no empaña en nada su año de despedida. “Yo dije en mi corazón que iba a disfrutar esta temporada, no importa lo que fuese”, comentó en una rueda de prensa con los medios de habla hispana en el Yankee Stadium. “Ha sido de esa manera. Le doy gracias a Dios por este tiempo. La temporada ha sido difícil, pero la he disfrutado”. El derecho fue homenajeado en cada estadio contrario que visitó esta temporada. Entre los regalos que recibió hubo varias donaciones monetarias para su fundación benéfica, bicicletas para él, su esposa y sus tres hijos y una escultura de arena. “Estoy contento porque he dado lo mejor de mi persona; porque he recibido mucho apoyo, mucho aprecio, mucho amor. Eso es lo que un atleta quiere, especialmente en el año de su retiro”.

A pesar de que esta temporada no estuvo a la altura del estándar de los Bombarderos del Bronx y que el róster de Nueva York se vio diezmado por las lesiones, Rivera le ve un futuro prometedor a los Yanquis. “Sé que la organización va a hacer lo mejor posible para tener un buen equipo. Siempre lo han hecho”, apuntó. “Este año fue un poco difícil porque hubo muchas lesiones. Eso tú no lo puedes controlar. Las lesiones vienen y van y pasan. Hay que trabajar con ellas. Pero estoy seguro de que los Yanquis van a hacer lo posible para poner tremendo equipo en el terreno”.

Rivera se imagina visitando a su ex equipo de manera informal en un futuro para compartir sus conocimientos. “Simplemente a visitar a los muchachos y motivarlos, animarlos”, señaló. “Los Yanquis son mi franquicia. Es donde crecí. No es que me voy a apartar de ellos, sino que mi tiempo como pelotero ya acabó”.

Más allá de eso, Rivera no tiene planes concretos ahora mismo. “Quiero descansar”, indicó el futuro Salón de la Fama. “Quiero estar lejos de la pelota. No quiero saber nada de pelota ahora mismo. Una vez que me retire, no quiero saber de pelota. Quiero descansar, estar con la familia, mi esposa, los muchachos; poder hacer cosas que no pude hacer en 24 años. Ahora mismo no estoy pensando en nada más que en eso”.

Tras una ilustre carrera en la que ayudó a los Yanquis a conquistar el banderín de la Liga Americana siete veces y ganar cinco Series Mundiales, Rivera tiene su entrada asegurada a Cooperstown. Pero es por su calidad humana que quiere que se le recuerde. “Quiero ser recordado como un pelotero que siempre dio lo mejor para los demás. Yo nunca puse mi persona primero, sino que di lo mejor de mí a mis compañeros y a mi equipo”.

El lanzador insiste en que “se acabó la gasolina” y que no dará marcha atrás. “El número hasta lo retiraron”, bromeó Rivera, refiriéndose al emotivo homenaje que le rindieron los Mulos el domingo en el Bronx, en el que retiraron su 42. Rivera es el único jugador activo con ese número, el cual fue retirado por todos los equipos de Grandes Ligas en 1997 en honor a Jackie Robinson.

“Me siento bendecido, contento, satisfecho”, agregó el derecho. “Sé que he dado todo lo mejor de mí, todo lo que tenía”.

“ME HA TRAÍDO MUCHA PAZ”

Joe Girardi le atrapó a muchos lanzadores de categoría en su carrera como receptor de Grandes Ligas. Pero ninguno de ellos, destacó el timonel de los Yanquis, era tan bueno como el panameño.

“Atraparle a Mariano era algo especial”, expresó Girardi. “Lo he dicho muchas veces: Rivera es el pitcher más grande al que yo le he catcheado, y también fue el más fácil de atraparle”.

“Me trajo comodidad como jugador. También me trajo comodidad como mánager”, señaló Girardi. “Sientes que cuando ‘Mo’ sube a la loma, el juego ha terminado. Esa es una ventaja para tu club, porque también le brinda paz a tus jugadores. Y existe la preocupación en el otro equipo. Por todo eso, me ha traído mucha paz”. Torre se expresó de forma similar. “No sé cuánto hubiera durado con los Yanquis si Mariano no hubiera lanzado la séptima y octava entrada en 1996. Me permitió manejar sólo seis entradas por partido”.

Girardi también habló de la diferencia entre el Rivera al que le atrapó a finales de la década de los 90 y el Rivera que ha dirigido en 2013. El taponero yanqui desarrolló un ‘sinker’ desde que Girardi le catcheó por última vez . “Tenía que buscar la forma de controlar más a los bateadores derechos”, manifestó. “Su recta ya no registra las 96 ó 97 millas por hora como en los mejores años de su carrera. Aunque lo único que no ha cambiado es su recta cortada. Creo que fue extremadamente bendecido con un don, número uno, y número dos, creo que utilizó ese don de la mejor manera y lo mantuvo simple”. Su mecánica de lanzar era impecable. A la hora de fildear también era muy seguro. Un atleta destacado que nunca trató de engañar a nadie. Simplemente iba tras los bateadores y no desperdiciaba lanzamientos. … Se convirtió en todo un maestro en la loma, el mejor que he visto”.

Rivera colgará los spaics en lo más alto, algo que no muchos deportistas logran. Antes de la jornada de ayer jueves, era cuarto lugar en las Mayores con 44 salvamentos.

Estos son algunos otros datos que reflejan la magnitud de lo hecho por el panameño en su carrera: 1.- Cuando Rivera (652 rescates) se retire, el líder de salvamentos entre los taponeros activos será Joe Nathan, quien tiene 338. Nathan, de paso, tiene 38 años. 2. Ganó cinco premios de relevista del año y aunque nunca ganó un premio Cy Young o de Jugador Más Valioso de la Liga, fue Jugador Más Valioso en la Serie Mundial de 1999, cuando ganó un partido y salvó dos; Jugador Más Valioso en la Serie de Campeonato de la Liga Americana en 2003 y Jugador Más Valioso en el Juego de Estrellas de 2013. 3. En 2012, cuando se lesionó una rodilla, interrumpió una cadena de 15 temporadas seguidas salvando más de 20 partidos, también récord en las Mayores. 4. El récord de salvamentos para un taponero en octubre le pertenece y al parecer, así será por mucho tiempo. Rivera es el líder absoluto en los pléiofs con 42. En un lejano segundo lugar está Brad Lidge, con 18. 5. Su efectividad de 2.21 es la mejor entre los jugadores activos y quedará como la decimotercera de todos los tiempos al momento de su retiro. Su proporción de ponches/bases por bolas (4.098) es la cuarta mejor en la historia, es también el cuarto en partidos jugados con 1,114 y el jugador con la más baja cantidad de jonrones por cada nueve entradas (0.499). 6. En un nivel más alto de discusión, baseball-reference.com establece que Rivera tiene un 52.7 en victorias sobre reemplazo (WAR), el máximo de un lanzador que ha trabajado al menos el 75 por ciento de sus juegos viniendo del bulpén. El segundo con esas condiciones es Hoyt Wilhem con 47.4 y el tercero Goose Gossage con 39.9. 7. De Stats & Info: La probabilidad agregada de victoria (Win Probability Added) es una estadística que mide cómo los jugadores afectan las probabilidades de su equipo de ganar un partido a base de jugada por jugada. De acuerdo con Fangraphs.com, desde su debut en 1995, ningún lanzador, abridor o relevista, ha acumulado un WPA más alto que el de 54.7 de Rivera. El segundo en ese periodo de tiempo entre los lanzadores es Pedro Martínez con 46.7, y el tercero Randy Johnson, 46.5.

UN RECONOCIMIENTO MÁS

El retiro de Rivera estaba originalmente previsto para la pasada campaña, pero la lesión que sufrió el 3 de mayo del 2012, mientras capturaba elevados en los jardines del Kauffman Stadium de Kansas City durante una práctica lo llevó a mover el adiós un año después. Y no podía ser de otra manera. Para quien en ese entonces había salido en 608 oportunidades con el brazo en alto en señal de victoria y la habitual sonrisa amplia, su última imagen no podía ser la de un hombre caído, con una mueca de dolor en el rostro, llevado en hombros por sus compañeros.

Prometió que volvería y lo hizo en su mejor forma, apoyado en su recta cortada quiebrabates.

Al panameño aún le queda un galardón por recibir, más allá de su segura inclusión en el Salón de la Fama de Cooperstown dentro de cinco años. ¿Alguien duda que será Rivera el Retorno del Año de la Liga Americana? Sobreponerse a los 43 años a una operación tras su grave lesión en los ligamentos cruzados de la rodilla derecha, además de sumar seis victorias, más de 40 rescates y una efectividad de 2.15 es una de las mayores hazañas de las tantas que ha protagonizado.

El dato: Nadie en la historia ha terminado más encuentros que Rivera: 952. Sólo cinco de esos acabaron con el panameño permitiendo un jonrón que dejara tendidos a los Yanquis.
 

Duro golpe para los Yanquis el adiós de una dupla histórica y ganadora: Pettitte-Rivera