Boston, con buen ambiente y talento, será peligroso en la postemporada
La mejor rivalidad del béisbol está de regreso en todo su apogeo. Los Yanquis y Medias Rojas jugaron un partido épico el jueves en la noche -10 entradas, 17 carreras, 26 jits, 37 jugadores, 272 minutos y 414 lanzamientos, antes de que Boston ganara 9-8, que fue sólo el primero de siete partido en 11 días entre estos dos viajes rivales que tendrán mucho que ver en la definición en cómo queda el panorama de pléiofs de la Liga Americana.
Anteanoche, en otro gran partido, los patirrojos vinieron de atrás para imponerse y ayer apalearon a los Bombarderos del Bronx, que luego de colocarse en buena posición en la lucha por un boleto de comodín dieron un paso atrás este fin de semana.
Pero no crean, escribió Tom Verducci, de “Sports Illustrated”, en su columna “Tres Straics”, que la rivalidad se había convertido en algo insignificante, esto ni siquiera ocurrió cuando Boston quedó en último lugar bajo el mando de Bobby Valentine el año anterior. Parte de lo que hace a esta rivalidad tan grandiosa es que siempre es relevante. La última vez que los Yanquis y Medias Rojas se enfrentaron con ambos equipos sin oportunidad de clasificar fue el 4 de octubre de 1992, cuando Buck Showalter y Butch Hobson eran los respectivos mánagers. Desde eso, incluyendo la postemporada, hemos disfrutado 353 partidos consecutivos Yanquis-Medias Rojas con uno o ambos clubes en la pelea.
Nueva York está al frente 188-134 en este periodo de béisbol intenso que ha durado una generación. Boston, perdedor de 93 partidos la temporada anterior, de repente tiene un mejor equipo y un mejor sistema de sucursales, con peloteros más preparados para las Mayores. Los Mulos afrontarán una receso de temporada importantísimo, en el que quieren recortar su nómina y firmar por varios años a Robinson Canó, y no cuentan con los jugadores jóvenes para renovar un róster veterano. “¿Cuánto tiempo pasará con los Medias Rojas siendo mejores que los Yanquis?”, preguntó un ejecutivo de las Grandes Ligas. “¿Cinco años? ¿Siete años? Podría pasar mucho tiempo”. No estén tan seguros. En estos días el juego cambia más rápido. Los Medias Rojas son la prueba número uno. Se beneficiaron del gigantesco cambio con los Dodgers de hace un año, en el que se deshicieron de una cantidad récord de salario, así como de contratar a nueve nuevos jugadores que cumplían el perfil que buscaba el gerente general: extrovertidos que pudieran aguantar la intensa presión de Boston y que pudieran ser obtenidos por contratos de tres años o menos. El timonel Jon Farrell fue parte de la brigada de limpieza después del fiasco de 2012. Por ejemplo, observen el dógaut de Boston durante los partidos. Verán a los abridores en sus días libres generalmente apoyados en la franja que protege la caseta, en vez de estar relajados y comiendo una botana en la casa club. Eso viene de Farrell.
“Les dije que siempre hay algo que se puede aprender al estar en el campo y ver el juego”, comentó Farrell. “Además, uno debe estar allá apoyando al pítcher al que le toca lanzar. No queremos grupos satélite, ni muchachos que hagan sus cosas solos, y no los tenemos”. “No es inusual ver a 20, 22 muchachos de este equipo salir a cenar juntos. Ya sucedió cinco o seis veces”.
Cuando se le preguntó quién por lo general organiza estas salidas en grupo, Farrell comenzó por mencionar a dos de los nueve que llegaron al equipo este año: Ryan Dempster y el jardinero Johnny Gomes.
Los patirrojos están peleando por el mejor récord de la Liga Americana, el cual tienen hoy, y con la mejor marca en casa en la liga (47-25), serán un conjunto peligros en la postemporada si asegurar abrir como locales en cada ronda de los pléiofs. Los Bombarderos pelean por sus vidas con 20 juegos por disputar. Como este fin de semana nos recordó, no importa a quién apoye, Yanquis, Medias Rojas o a ninguno, es grandioso que cuatro de esos esos 20 encuentros sean ante Boston.
BOSTON ESTÁ CONSTRUIDO PARA OCTUBRE
Los pitchers son presionados para que su primer lanzamiento sea straic, y los números muestran la importancia de ponerse arriba con el primer envío. Bateadores de la Liga Americana compilan apenas .229 cuando comienzan 0-1.
Pero Shane Victorino y Dustin Pedroia, que batean uno detrás del otro en la alineación de Boston, van contra esta tendencia y sin problema le dan al lanzador un straic en su primer lanzamiento casi todo el tiempo. Los bateadores 2 y 3 de los patirrojos se habían combinado para 1,110 apariciones en el plato (hasta antes del partido del viernes) y sólo 14 veces habían obtenido un imparable al primer envío. Frecuentemente, fingen tocar la bola o simplemente dejan pasar el disparo sin ninguna intención de hacer swing. ¿Porqué?
Las reglas normales de no irse abajo no aplican con ellos.
Tras iniciar 0-1, Victorino batea .294 y Pedroia .307. Victorino y Pedroia establecen la tónica para la alineación de Boston. Obliga a los pítchers a realizar más lanzamientos que cualquier otro orden al bate en el béisbol.
El jueves, por ejemplo, lanzadores de los Yanquis hicieron una cantidad bárbara de 230 lanzamientos para cubrir 10 entradas. Repetidamente, Nueva York no pudo liquidar a los bateadores de Boston. Diez de los 16 incogibles patirrojos fueron con dos straics, incluyendo uno de Victorino que rompió un empate luego que sacó de faul dos tremendos lanzamientos. El abridor yanqui Iván Nova tiró 11 curvas con dos straics y sólo consiguió que los Medias Rojas se fueran por una de ellas.
Los Medias Rojas habían visto hasta antes del choque del viernes 1,023 lanzamientos más que cualquier otro equipo en el béisbol (Minnesota tenía una ligera ventaja en pitcheos vistos por aparición en el plato). Sí, tener a jugadores extrovertidos que se llevan bien tiene mucho que ver en el renacer de los líderes de la División Este de la Liga Americana, pero talento es la prioridad.
Y los patirrojos han construido una alineación peleadora que parece perfecta para octubre.
“MR. SEPTIEMBRE”
Cuando los Medias Rojas estaban a un aut de perder con Mariano Rivera en la loma y sin nadie en base el jueves en Yankee Stadium, Mike Napoli fue quien les dio vida al batear un sencillo que comenzó un ataque para empatar el partido. Ninguna sorpresa, considerando la época del año. Llamen a Napoli, “Mr. Septiembre”.
Incluyendo hasta el partido del jueves, Napoli bateaba .296 en septiembre. Eso es 45 puntos por encima de lo que batea en los primeros cinco meses de la temporada de béisbol.
Su porcentaje de slugging en el mes (.619) es el más alto entre los bateadores en activo y en la serie actual en el Bronx lleva tres cuadrangulares en tres partidos.
“Ojalá supiera a que se debe esto”, dijo Napoli. “Si lo supiera lo haría cada mes”.
Napoli está en camino a jugar en la postemporada por sexta vez en los últimos siete años. Y sus números ahí también son impresionantes: .272/.373/.457.
REPORTE DE LAS MAYORES
-Los tres mejores de la Americana (sin incluir la jornada de hoy domingo):
Boston (87-57)
Detroit y Oakland (82-60)
Texas (80-61)
-Los tres mejores de la Nacional:
Atlanta (85-56)
Dodgers (83-58)
San Luis (82-60)
-Si la temporada terminara hoy… Así se jugaría la primera ronda de los pléiofs: en la Americana, el ganador del duelo de comodines entre Tampa Bay y Texas visitaría a Boston y Oakland recibiría a Detroit; en la Nacional, el ganador del choque entre Cincinnati y Pittsburgo, los comodines, iría a Atlanta y los Dodgers serían anfitriones de San Luis.
-La lucha por los dos boletos de comodín en cada liga:
Americana: Texas y Tampa Bay (a 3 juegos de los Vigilantes); Baltimore y Cleveland (76-65, a un juego); Yanquis (75-67, a 2 juegos y medio); Kansss City (74-68, a 3 y medio). Nacional: Pittsburgo y Cincinnati (a un juego de los Piratas); Arizona y Washington (72-69, a 8).
-Mexicanos que abren hoy:
Yovani Gallardo (10-9) y los Cerveceros de Milwaukee Vs. los Cachorros (Baker, 0-0), en Chicago, a las 13:20 horas.
